miércoles, 6 de junio de 2018

En la Feria del Libro de Zaragoza con "La nota..."





Hola, mis queridos seguidores. Ya estoy de nuevo con vosotros queriendo compartir con todos otra de mis jornadas inolvidables. La verdad es que todas en las que haya estado muy metido en mi primer álbum ilustrado lo son. Sí, os quiero contar cómo transcurrió aquella tarde maravillosa en la que tenía un sitio, muy acogedor, reservado para poder intercambiar palabras y sentimientos con todo aquel que tenía a bien acercarse y al que le entretenía unos minutos hablando de lo que más me gusta: de La nota que faltaba. Así es, este fin de semana pasado, como ya sabéis los habituales de esta ventana, volvía a disfrutar de una jornada de ilusiones y satisfacciones. El meterte en el mundo de la Literatura Infantil es como introducirte en un túnel del tiempo que te lleva a una época sin dígitos. Viajas y no paras de toparte con ideas, historias, momentos, etc. que te permiten olvidarte de tu vida normal, de tu trabajo, que no tiene nada que ver con esta afición por lo sencillo y lo ilusionante. Estuve, el día 2, en la Feria del Libro de Zaragoza hablando sobre lo que escribo, sobre los trabajos que estoy llevando a cabo con “mis” ilustradores (que nadie lo malinterprete, que son “míos” porque son mis compañeros y aprecio un montón su profesionalidad, su arte y su sensibilidad…por eso “me los apropio” J) y, sobre todo, de La nota que faltaba, que fue la protagonista porque estuve allí para dedicar mi primer álbum ilustrado publicado (a ver cuando llega el segundo que ya está al caer). Un cuento que no fue ni el primero, ni el segundo que escribí…ni tampoco estaba entre los diez primeros…pero como se trata de un cuento cargado de sentimientos, valores y gran cantidad de mensajes positivos, se adelantó a todos y encontró el primero una editorial a la que gustó. Algunos de esos mensajes están a la vista, otros implícitos y la mayoría a desgranar y descubrir por los familiares de los más pequeños, que me los imagino en la cama junto a ellos leyendo una y otra noche lo que le pasó a Sax, el protagonista de la historia. Como digo, tiene gran cantidad de mensajes pero no solo se captan a través de la lectura del texto sino que el potencial extraordinario de las ilustraciones hechas por mi compañera en este trabajo, Tania Rico, tienen un papel muy importante en ese descubrimiento de todo lo que en “La nota…” no se ve a la primera.
Pero vayamos por partes.
Parece mentira que, con la cantidad de eventos que llevo realizados con mi “La nota…” todavía me vea inmerso en ese estado fascinante de nerviosismo, los días previos a cada uno de ellos. ¿Sabéis por qué? Pues porque siempre intuyo que cada evento va a ser diferente del anterior…y no me equivoqué tampoco en éste de Zaragoza.
Beatriz Barbero-Gil, magnífica ilustradora, (http://mipezrojo.blogspot.com.es/  https://www.facebook.com/profile.php?id=100005529825194) compañera mía en otro proyecto (https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2017/12/luces-de-navidad.html) y dueña de la librería infantil, El Armadillo Ilustrado (https://www.facebook.com/elarmadilloilustrado/), me hizo un hueco en su caseta, la 50 de la Feria, en la que estuve muy cómodo, no solo por su compañía, que nos permitió hablar sobre el proyecto que llevamos entre manos, sino por la distribución del espacio que en principio parecía pequeño y luego no lo fue tanto. Por cierto, os aconsejo que os deis una vuelta por allí (solo en fin de semana) y disfrutéis de los mejores álbumes ilustrados (incluido el mío…que no se os olvideJ) en un espacio agradable y que Beatriz ha sabido organizar, con su sensibilidad, para que el rato que estéis allí se os haga demasiado corto.

El día se anunciaba tormentoso y temía que mi viaje a Zaragoza no sirviese para algo más que poder dar un abrazo a esta encantadora ilustradora. No las tenía todas conmigo pero como me comprometí con ella y con mi editorial, Kolima, pues allí que fui.

Las seis y media era y es la hora a la que las persianas de las casetas que en la Feria se repartían el espacio, frente a la catedral de La Seo y pegado al Ayuntamiento de la ciudad, se abrían tras el parón de la comida. Muy tarde se me antojaba a mí aunque después me alegré pues el calor que pasamos la primera hora, en el interior de la caseta, fue más del que esperaba y eso que me presenté con un niqui. ¡Menos mal!
Cuando llegué, sobre las seis y cuarto (me gusta llegar antes para “reconocer” el terreno y no encontrarme sorpresas…lo hago siempre en todos las situaciones de mi vida), el cielo, con aquellas nubes desgajas que nos daban pistas, a los que allí estábamos, de lo que se avecinaba, proporcionaba un color especial a El Pilar. 


Aproveché para tomar unas fotos y hacer una visita, más corta de lo que suelo hacer cuando voy a Zaragoza, a la capilla donde se encuentra la imagen de “la Pilarica”.
Pues ya preparado en todos los aspectos, el mental, el emocional, el espiritual e incluso el fisiológico…sí, este último también tras haber tenido que escuchar en una cafetería, de las que rodean la plaza, “…lo siento pero los servicios son para los clientes…¿quiere tomar algo?...”. Hay personas, de verdad, que tienen un nulo concepto empresarial. Yo entiendo que a determinada gente no se les deje entrar en los wc de una cafetería, porque siempre estarían sucios…pero prohibirme la entrada a mí, un tipo limpio…¡Cómo son! Rápidamente me busqué otro sitio en el que fuesen más amables y, aunque me dijeron lo mismo, tras mirarme de arriba abajo, me dejaron pasar…¡Lógicamente, amigos!


En fin que, como digo, tras estar preparado en todos los sentidos, me dirigí a situarme donde iba a pasar las dos horas y media siguientes. A los diez minutos de llegar ya tenía firmados dos ejemplares. La tarde prometía.


Recibí la visita de algunos de mis amigos mañicos y de algunos familiares, también, que tengo por aquellas tierras y que fueron los que hicieron algunas de las fotos que hoy os enseño. Gracias a todos ellos por la compañía y el refuerzo anímico que me proporcionaron y que hizo que la tarde fuese muchísimo mejor de lo que ya estaba siendo.
Me gustó hablar de “La nota…” y contarlo innumerables veces, primero a los pequeños que, de la mano de sus padres (siempre aquellos les daban un pequeño empujón en la espalda para que rompiesen la vergüenza que les provocaba mi “¿quieres que te lo cuente?”), se colocaban muy pegados al mostrador, casi con las narices apoyadas en él.


Después, me dirigía a los padres, tíos o abuelos, que de todo se dejó caer aquella tarde por la caseta, y les contaba lo que compartí el otro día con vosotros, en la entrada que precede a ésta, sobre el potencial que tiene en sus páginas este álbum ilustrado.



Todo fue muy agradable aquella tarde, incluida la música  ambiental que englobaba todas las casetas que de soslayo estaban siendo observadas por las figuras goyescas que descansan en la plaza. 


Causalidades de la vida, la música era de saxo. ¡A juego con lo que yo estaba ofreciendo! Estaba feliz. Todo se había aliado para una tarde para recordar. De vez en cuando la música bajaba de volumen y resonaban entre las casetas todos los nombres de los que allí estábamos firmando y dedicando nuestros trabajos. Una gran satisfacción, os lo aseguro.



Recuerdo momentos especiales en los que, por ejemplo, aquella maestra, que no consigo recordar su nombre, aunque lo escribí en la página del libro reservada para mis dedicatorias, me contaba que quería utilizarlo para desarrollar un trabajo que tenía in mente para compartirlo con sus alumnos; o la mirada, muy bonita por cierto, de aquella otra persona a la que conté muchas curiosidades y que, lo hubiese apostado, pensé que tras la charla se llevaría consigo “La nota…” y al final prefirió dejarlo para otro día; o la abuela que pensó en dos parejas de nietos y se llevó sendos ejemplares para los cuatro…¡Cómo son las abuelas!; y los vividos con tantos otros con los que compartí lo que representa este trabajo lleno de valores, música, sensibilidades y, sobre todo, mucho cariño e ilusiones. Estoy seguro que muchos de ellos están ahora leyendo lo que os escribo porque se llevaron consigo mi tarjeta profesional. A todos ellos, les doy la bienvenida a nuestro blog. Espero que lo disfrutéis y os quedéis con nosotros para que cada vez seamos más en este rincón.
La tarde terminó como amenazaba: tormentazo con truenos y lluvia intensa. Desapareció todo el que estaba deambulando entre las casetas y compartí unos momentos de charla con los que allí nos encontrábamos y que regían la caseta de enfrente o la de al lado. La lluvia, aquella tarde, llegó en el momento oportuno para el cierre de la Feria, y yo me despedí de una etapa más en el camino de La nota que faltaba. Solo me queda agradecer a mi compañera, Bea, lo agradable de la tarde y que me haya permitido compartir esos momentos en su caseta. Muchas gracias, amiga, y espero que la Feria termine para ti muy bien, que te lo mereces.


Y a todos vosotros, espero que este relato, quizá un poco, o un mucho, más largo de lo habitual, os haya podido meter virtualmente conmigo en esas sensaciones que viví en la caseta número 50 de la Feria del Libro de Zaragoza junto a mi encantadora compañera, Beatriz.


Un cariñoso abrazo para todos los que estáis aquí conmigo y recordad que debéis continuar soñando y siendo felices.
José Ramón.


martes, 29 de mayo de 2018

El porqué de "La nota que faltaba"





Hola a todos, queridos amigos y seguidores de todo lo que transmito a través de mis proyectos de álbumes ilustrados. Estamos en época de Ferias importantes del Libro, como os voy contando, e intentando animaros a que os hagáis, si no lo tenéis, con un ejemplar de "La nota que faltaba", porque sinceramente creo que merece la pena. De hecho, creo que ya deben de quedar pocos de la primera edición. Por ello, os quiero hablar del porqué merece la pena adquirir mi primer álbum ilustrado,  especialmente en esta oportunidad de adquirirlo en el entorno de una Feria del Libro. 
¿Por qué es una buena opción hacerse con "La nota..."? Pues os cuento las tres razones por las que no solo es un buen libro para niños, de unos cuatro años en adelante, sino para mayores también:
   


 Como sabéis estoy aprendiendo a tocar el saxo y, aunque no con la constancia que debiera -en la escritura empleo mucho de mi tiempo libre-, llevo unos siete años. Un día decidí que quería escribir un cuento en el que el protagonista fuese un saxo como el mío, y así lo hice. Quise que el cuento no solo fuese una historia, más o menos divertida, que os aseguro que lo es, sino que tuviese un fondo importante de lo que hoy, muchos de nosotros, echamos en falta: los valores. Sí, mi primer álbum habla de valores; habla de la amistad, de compañerismo, de generosidad, de trabajo en equipo, de constancia y sobre lo importante que es el alegrarnos por los éxitos de los demás...en España ya sabemos cuál es el defecto nacional... Eso lo consigue este álbum, y lo hace de una manera en la que el lector lo capta casi sin darse cuenta...que es como las cosas se quedan y salen a relucir en los momentos de la vida en los que nos enfrentamos a circunstancias similares a las descritas en el relato.
El segundo de los aspectos que quise conseguir es que sirviese para estimular la lectura de los más pequeños. Eso lo consigue con textos amplios y con palabras, sin ser básicas de niños, simples y fáciles de entender. De esta manera se consigue que el niño lea, entienda y amplíe su vocabulario básico. Por ello, también, es tan atractivo para los mayores que no solo disfrutan con su lectura sino que lo hacen cuando lo cuentan a sus pequeños. Os aseguro que no son pocos los libros que he firmado y dedicado a personas mayores a los que ha enganchado la manera de escribir y con la que transmito sensaciones.
  

  
Un aspecto relacionado con este asunto es que, por la forma en la que está escrito y los personajes que tiene, gusta mucho a los padres cuando lo cuentan a sus hijos y les permite, cada noche, inventar historias paralelas con esos personajes y basadas en la trama del cuento.
La tercera razón, y no pretendida cuando le estaba dando forma, es el importante refuerzo que representa para los chavales que están dando sus primeros pasos en la enseñanza musical: el cuento habla de las "tonalidades" de los instrumentos: aspecto básico de la música y de las primeras cosas que se aprenden. Por ello, y ha sido una gran sorpresa, el cuento se está vendiendo mucho en escuelas de música y tiendas especializadas.
Por último, añadido a todo esto, decir que el álbum cuenta con unas extraordinarias ilustraciones que enamoran de Tania Rico, mi encantadora compañera asturiana en este proyecto.

Bueno, pues esto era todo para ilusionaros a la hora de haceros con mi primer trabajo del que estoy superorgulloso y que espero poder firmar a alguno de vosotros, en directo o a través de pdf.

Espero haberos ayudado en vuestra decisión en esta época en la que ya tenemos las vacaciones a la vista.
  

  
Por último, deciros que si lo pedís a mi Editorial, Kolima, os lo envían en España sin gastos y en muy poco tiempo (creo que en 48 horas podéis tenerlo en casa). La web os la recuerdo:
https://www.editorialkolima.com/produc…/la-nota-que-faltaba/
Un abrazo, queridos todos y no dejéis de soñar y ser felices.


lunes, 28 de mayo de 2018

De nuevo una firma: 2 de junio en Zaragoza





Hola, mis queridos amigos y seguidores de nuestro blog, Esta entrada es muy corta pues solo os quiero informar, para aquellos que no lo hayáis leído en mi página de facebook (tenéis el enlace en la parte derecha de vuestra ventana y aprovecho, a los que tengáis facebook, a vuestro me gusta en esa página), de dos aspectos relativos a mi primer álbum ilustrado: La nota que faltaba. El primero de ellos es que el día 2 estaré firmando ejemplares en la feria del libro de Zaragoza. Los datos los podéis leer en la imagen que abre esta entrada. Espero poder conoceros personalmente a todos los maños y "adoptados" en Zaragoza que me seguís en el blog. No me privéis de poder saludaros (no hace falta que lo compréis si no queréis o ya lo tenéis. En ese caso es una buena oportunidad para que os lo pueda dedicar).


El otro aspecto es que, como sabéis muchos, la feria del libro de Madrid ya está a pleno rendimiento. Allí, en la caseta 222 de mi editorial, Kolima, podréis adquirir también : La nota que faltaba. Y si así lo hacéis y os ponéis en contacto conmigo ya sabéis que os puedo enviar una dedicatoria personalizada por email en pdf. 
En fin, que La nota… se mueve de nuevo para poder llegar a todos vosotros.
Por mi parte, os contaré cómo me haya ido la firma de ejemplares en Zaragoza y alguna foto podré poner.
Hasta entonces, recibid un gran abrazo y no os olvidéis de seguir soñando y siendo felices.
José Ramón.





domingo, 20 de mayo de 2018

Nuevo COSME Y LA TRUCHA





Hola, amigos, de este espacio. ¿Qué hora tenéis? Me gustaría saber a qué hora elegís para meteros en mi mundo. Seguro que muchos lo dejáis para la noche, antes de cerrar los ojos. Pues os digo que creo que es buena idea. Yo suelo leer cosas que me dan tranquilidad y me crean una sensación de sosiego emocional. Da igual que sea una novela o un mensaje de un amigo o una entrada en un blog como el nuestro…el caso es leer algo que me llegue y me impregne de todo lo que, en mi caso, quiero conseguir con lo que os escribo: sosiego e intimismo. Espero conseguirlo en nuestro recinto en el que os cito cuando algo os quiero contar. Es cierto que el silencio de la noche ayuda a dar toda la dimensión que tiene nuestro Cuentos &Dreams y ayuda a olvidar el mundo y todo lo que se nos mueve a nuestro alrededor y condiciona nuestra vida. Estoy seguro de que el silencio de la noche en la que os venís conmigo aquí hace que olvidéis los problemas de vuestra rutina y lo duro que haya podido ser vuestro día. Deseo, y me gustaría escucharos, que lo que escribo os ayude a conciliar el sueño y a descansar.
Yo, personalmente, solo leo cuando me voy a la cama y…es raro que pase de dos páginas antes de quedarme dormido. En cambio, para escribir, no busco una hora especial pero sí una situación de mi entorno adecuada. Busco estar tranquilo, en silencio o con una música adecuada; casi siempre con un té cerca de mí, que me ayude a contaros cosas desde dentro. Hoy tengo un Rooibos, pero no tengo música. Tengo silencio en mi cuarto y os cuento cosas para que las leáis en vuestro momento. Habladme de ese momento especial que buscáis para estar en nuestro rincón lleno de literatura para niños…y mayores.
Lo que os traigo hoy es un cuento que conocéis bien y que, por lo que os he contado de él, sabéis que estaba prácticamente ilustrado. La pena es que la ilustradora con la que formaba equipo, y que también conocéis de sobra, por motivos de su trabajo no puede comprometerse a, cuando encontremos editorial que lo publique, acometer las exigencias editoriales y finalizarlo adecuadamente, por falta de tiempo. Muy a pesar mío, y estoy seguro que de ella también, tuvimos que cancelar nuestra colaboración. No me cabe duda de que, en un futuro, que espero no sea muy lejano, encontremos otra historia que podamos dar vida juntos. Ya lo hicimos con “La nota que faltaba” y Tanía y yo hemos tenido que cancelar nuestro segundo trabajo. Sus ocupaciones no le permiten seguir. Una pena.
Pero Cosme y la trucha, una bonita historia llena de valores y de sensibilidad, no podía estar demasiado tiempo sin ilustrador/a. Y así fue. En agosto conocí a través de la red, como siempre suelo hacer, a una magnífica ilustradora (diréis: “siempre dices que son magníficas/os los ilustradores con los que trabajas”…pero es que lo pienso así. Yo los busco y me enamoro de su manera de interpretar con imágenes situaciones que se parecen mucho a las que yo tengo en mi cabeza cuando escribo. ¿Cómo no voy a pensar que lo son?). Me dijo que hasta octubre no podía ponerse con el cuento, pues tenía que terminar unos proyectos y compromisos que tenía en curso. Pero, Rosa Ureña Plaza, (https://www.instagram.com/frenteyperfil/, todos los derechos reservados) no dejó pasar ni unos segundos antes de empezar a dar forma en su cabeza de artista a este nuevo Cosme y la trucha. Me asombró ver lo pronto que nos compenetramos y lo bien que, juntos, hemos dado forma a esta historia para que llegue a ser un gran álbum ilustrado. Pasamos por varios bocetos, que os traigo aquí,…


Rosa quería algo brillante, pero no acababa de encontrarlo. Quería transmitir la tartamudez de Cosme de una forma novedosa, con símbolos entremezclados con las imágenes…



Varias pruebas y al final salió este nuevo Cosme. El texto también sufrió sus recortes pues quisimos que no dijese más de lo que tenía que decir; el resto se lo dejábamos a las imágenes…
Rosa, es una gozada el trabajar contigo y está siendo algo muy bonito y muy interesante dar juntos forma a nuestro Cosme y la trucha. Me gustó mucho cómo captaste, desde que llegó a tu ordenador, el interior de esta historia en la que se respira una lucha contra la discriminación, en este caso por motivo de la tartamudez de Cosme, y en la que las escenas se desarrollan dando su valor a la amistad entre Cosme y ese animal frío y algo gelatinoso que es la trucha recién salida del agua. Hoy, desde mi entorno, te lo quiero agradecer públicamente pues con tu entusiasmo y tu implicación, estoy seguro de ello, podremos todos, en un futuro que espero sea muy cercano, disfrutar de poder verlo hecho realidad. Gracias y bienvenida a nuestro espacio de cita con la literatura infantil.
Pues ya, mis queridos seguidores, que os siento al otro lado de la pantalla, os dejo con este bonito cuento; uno de los primeros que escribí y traje a este blog.
Buenas noches y recibid un gran y largo abrazo con mi deseo de que no dejéis de soñar y de ser felices.
José Ramón.

Esta es la historia de Cosme, un niño que, causa de su tartamudez, recibía el rechazo y las burlas de sus compañeros de juegos. Cosme quiso compartir su soledad con su única amiga a partir de aquél día…no fue tarea fácil porque se trataba de una pequeña trucha de ojos negros y piel resbaladiza que no se encontraba demasiado cómoda fuera del agua…aún así Cosme se afanaba en ello hasta que de pronto…
Es una historia tierna en la que se pone de manifiesto que el cariño entre las personas debe de estar más allá de sus apariencias y sus limitaciones físicas, porque en su interior siempre hay un corazón que merece la pena ser conocido y querido.
El trasfondo es la Amistad, con mayúsculas. Pero también nos habla de la discriminación que muchas veces sufren los niños en sus juegos con los demás por el mero hecho de tener algún problema físico, funcional o del tipo que sea. Es duro decirlo pero es algo que sucede. En “Cosme y la trucha” vemos lo importante que es la amistad para sobreponerse a ese aislamiento y esa, en cierto sentido, discriminación (hablar de estos asuntos es difícil en estos tiempos porque la sensibilidad de la sociedad, en relación a ellos, está a flor de piel...A pesar de ello, creo que es un tema que debe de ser tocado con la sensibilidad que, es mi opinión, se toca en "Cosme...") que sufren los niños con algún trastorno o problema y que produce las mofas de sus compañeros menos solidarios. Vemos, como digo, cómo la amistad es la vía para su solución y su integración…aunque sea la que se tiene con una trucha. 


Era, Cosme, un niño más pequeño de estatura de lo normal y bastante delgado, para su edad, lo que llamaba la atención al resto de los niños de aquel pueblo de montaña en el que se desarrolla el cuento que voy a relatar. Además, Cosme, tartamudeaba un poco, sobre todo cuando se ponía nervioso. Nadie quería ir con él.
Era ya principios de julio y se presentaba un verano caluroso, aún más que de costumbre, pues se venía padeciendo en la zona una sequía importante desde hace más de un año.
El río que bordeaba el pueblo llevaba seco desde principios de abril, excepto en “el lago”: un ensanche de gran superficie del propio río que, todavía, mantenía agua con una profundidad que permitía que más de una trucha permaneciese allí hasta el invierno. Este paraje suponía un buen reclamo para los pescadores de la comarca y los que venían de más lejos. Aquel año no se habían visto demasiados.
Cosme decidió que, como estaba muy solo y nadie quería jugar con él, se iría al lago e intentaría pescar algo. Como jamás lo había hecho, trataría de imitar a los pescadores a los que más de una vez observó.
Como caña serviría una rama; de sedal, una cuerda que cogió a su padre del desván; valdría como anzuelo un alfiler doblado del costurero de su madre. Como cebo, cogió miga de pan del día anterior. No olvidó, por supuesto, un buen cubo para llenarlo con la pesca.
Llegó al lago. No había nadie. Perfecto, todos los peces para él, pensó. Lanzó la cuerda con el “anzuelo” sujeto en su extremo y pinchado en él una bola de masa de pan.
–Se-seguro que lle-lleno la bol-bolsa de pe-pe-pescados –dijo nervioso.
 Pasaron un par de horas sin sentir ni un solo tirón. El cebo lo tuvo que cambiar varias veces pues, al contacto con el agua, se reblandecía y se caía. Aún así, estaba casi seguro de que algo pescaría.
Lo que no sabía Cosme, es que………………………………………………………..

Cosme la miraba sin perder detalle. Vio unos ojos angustiados, que lo miraban fijamente. La cogió con sus pequeñas manos  y le dijo:
–Me- me llamo Co-Cosme ¿Y tú?
La trucha, cada vez se movía menos y los ojos suplicaban algo que Cosme no alcanzaba a comprender.
…………………………………………………………………………………………………
Un buen día, mientras esperaba, vio como llegó al lago un hombre, subido en una bicicleta. Tras dejarla apoyada en un muro cerca de la carretera, bajó al lago y se preparó para un magnífico día de pesca.
Cosme se asustó un poco, pues le vino a la cabeza la idea de que el recién llegado pudiese pescar a su amiga.
Cosme estaba inquieto. No sabía cómo podría evitar que aquél la pescase y se la llevase para siempre.
El hombre lanzó su aparejo y, no habían pasado ni cinco minutos, cuando ya habían picado. Su caña se dobló exageradamente y sacó por los aires una magnífica trucha.
Cosme palideció.
…………………………………………………………………………………………




lunes, 30 de abril de 2018

PAN CON MIEL mejorado




Buenas noches, mis queridos seguidores de mis historias e ilusiones. He estado dudando sobre el tema del que hablaros hoy y al final me he decidido por una de mis historias preferidas. Los cuentos, fundamentalmente, sirven para hacernos volar con la mente; pretenden que salgamos de nuestro mundo y volemos a mundos imaginarios. Y diréis, ¿pero por qué nos dice que los cuentos nos permiten nada a nosotros, personas mayores? ¿No son los cuentos para los niños?
Cuando me inicié en esta maravillosa actividad me planteaba qué era lo que quería escribir…y no supe contestarme ni identificar una línea clara hacia la que dirigirme para sofocar la necesidad de escribir lo que tenía, en aquella época, dentro de mí. No sabía, exactamente, para quién escribir. Ahora me es más fácil: sé lo que quiero transmitir y a quién le quiero contar mis historias. He definido claramente cómo canalizar mis ansias de contar cosas. En aquella época, en mis inicios en este alucinante mundo del contador de cuentos, me refiero allá por el año 2010 (acabo de leer mi primera entrada en este blog, en octubre de 2011, en la que me presentaba: https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com.es/2011/10/presentacion.html ¡qué pardillo era!...sigo siéndolo pues me queda muchísimo camino por recorrer en este mundo de la literatura infantil), contaba únicamente historias y fantasías que fluían en mi mente, sin pensar quién las iba a leer o escuchar. Después me pregunté a quién podrían interesar y, al final, me di cuenta de que, sí bien la mayoría de ellas iban destinadas a pequeños de entre 5 y 9 años, también enganchaban a personas como vosotros, mis queridos amigos aquí. Vosotros, nosotros, los que tenemos más años que nueve, nos gusta, a través de estas historias vivir mundos e ilusiones “blancas”, de niños. Nos gusta, por una parte, retrotraernos a nuestros pocos años y, por otra, en este mundo de tantas cosas macabras y desagradables con las que nos topamos diariamente a través de televisión y los periódicos, encontrar descanso y entrar unos minutos al mundo de ideales y entornos nada complicados, a los que disfruto conduciéndoos. Vosotros sois los que, engatusados (permitirme esta palabra cariñosa) por lo que os cuento, después hacéis partícipe a vuestros pequeños y conocidos. Sí, me di cuenta que escribía para mayores y pequeños y eso me gustó mucho más de lo que inicialmente pretendía. Así, siendo este blog para mayores, hablando de lo que a los niños les gusta, me permite contaros todas estas cosas que os cuento para introducir cada entrada y, también, otros relatos, esos sí, para mayores. En fin, que estoy encantado de poder provocaros sensaciones y recordaros situaciones, a veces olvidadas, que nos llevan a encontrarnos a gusto en nuestro rincón. Gracias por estar al otro lado de la ventana de vuestra tablet, vuestro móvil (no se ve demasiado bien…) o vuestro ordenador. Yo siempre os escribo desde mi portátil.
¿Y que os traigo hoy?  Pues es quizá el cuento con más fantasía de los que tengo escritos. Me refiero a Pan con miel. Y os lo traigo porque, aunque es uno de los cuentos que mejor conocéis los antiguos del blog, ha sufrido unos cambios en su proceso y en su redacción. La ilustradora con la que trabajaba en su diseño, tras casi cinco años de no avanzar en la búsqueda de editoriales, en parte por su poco empeño en este trabajo de equipo producido por sus múltiples compromisos en otras áreas de su vida, nos llevó a romper nuestro acuerdo verbal y no de muy buenas maneras…”Pan con miel”, creo que es uno de mis mejores cuentos y no debía estar parado tanto tiempo…ya esperé más de lo que cualquier otro lo hubiese hecho y ante mi insistencia buscando una mayor implicación por su parte a la hora de sacar adelante nuestro proyecto, tanto en la búsqueda y trato con editoriales como en la definición del proyecto más acorde con lo que esperan las editoriales de una nueva oferta, decidimos de mutuo acuerdo terminar nuestro camino juntos. Ahora “Pan…” está buscando otra ilustradora y espero, porque ya hemos tenido algún contacto, que pronto os la podré presentar y os va a encantar.
A lo largo de estos años en el “dique seco” he tenido tiempo de repensar lo que escribí y a confirmar que, el final que planteé en su momento y con el que nunca estuve demasiado a gusto, realmente no era todo lo bueno que merecía el relato. No quise cambiarlo mientras nuestro acuerdo escritor-ilustradora estaba en vigor para ser respetuoso con ella y no trastocar el planeamiento que en su principio se había hecho. Una vez finalizado el acuerdo me he puesto manos a la obra y, os puedo asegurar, que ahora sí me identifico totalmente con la historia de principio a fin: ha ganado muchísimo y si antes os gustaba ahora mucho más, seguro.
Bueno, pues ya no me queda nada más que contaros algo de cómo es ahora Pan con miel.
Buenas noches a todos en este final de abril y recordad no dejar de soñar y de ser felices.
José Ramón.

Sí, dicen que los sueños se cumplen si lo son de verdad y se sueñan con intensidad. Esto debió de pasar por la cabecita de Irma cuando viendo lo desgraciada que era la vida de su familia, quiso poner en práctica lo que escrito en una Leyenda, transmitiéndose de generación en generación, llegó hasta ella. Quería ayudarles colocando en el exterior de su ventana unas bolitas de pan con miel…así lo decía la tradición.
Es una historia que irradia sensibilidad, inocencia y, sobre todo, fantasía. En ella se pone de manifiesto el amor que, una pequeña como Irma, siente por su familia a pesar de los problemas y las dificultades para salir adelante.

Irma, la protagonista de esta historia, conocía muy bien esta Leyenda pero nunca pensó hasta qué punto podría ser cierta.
Ella era la pequeña de una familia con ciertos problemas y con muy pocos recursos, a los que, sin embargo, les sobraba humildad y bondad. Habitaban en una casa en mitad del bosque que distaba mucho de la imagen de lo que podría considerarse una casa de campo y se asemejaba más a una casa de labranza, cuyos antiguos moradores poseían antaño unos campos. No era el caso actual de Irma y su familia. Más bien se trataba de una casa ciertamente destartalada.
Su padre, estaba en cama aquejado de una extraña enfermedad de la que no conocían su cura porque, sencillamente, no tenían suficiente dinero para ser tratada en un centro médico adecuado. Llevaba sin trabajo varios años.
Su madre, era el verdadero sostén de la familia. Se levantaba de noche, antes de que el Sol rompiese por el horizonte, para recorrer a pie por caminos, de fango en invierno y de polvo en verano, los casi quince kilómetros que les separaban de la ciudad. Allí, limpiaba en casas, atendía enfermos y mendigaba unas monedas para poder mantener con vida, día a día, a su familia. Para ella no existía el pasado mañana. El hoy y, como mucho, el mañana, era su objetivo. Regresaba a casa cuando el Sol ya se había despedido.
Su hermano, por ser mayor que ella, pasaba su tiempo cuidando de su padre y llevando adelante, como podía, sus estudios, ya que en ellos residía la esperanza de su familia. Asistía a clase cuando se lo permitían sus ocupaciones como jefe de la casa.
Por su parte, Irma, empezó aquel curso, con el permiso de su madre, a recorrer sola los tres o cuatro kilómetros que separaban su casa de la escuela comarcal. Hasta que creció lo suficiente solía estudiar en su casa, ayudada por su hermano.
No tenían luz ni agua corriente. En cuanto el Sol desaparecía la tenue luz de unas velas era toda posibilidad de iluminación de aquella casa. Como cocina, utilizaban un viejo fogón de hierro alimentado por maderas que, Irma, con mucho esfuerzo, se afanaba en buscar y recoger en los montes cercanos cuando regresaba de la escuela.
En su camino a la escuela siempre tenía que saltar una cerca y atravesar una finca que pertenecía a un hombre con un carácter que, a Irma, le daba mucho miedo. Por ello, en cuanto ponía sus piececitos al otro de la valla corría a todo correr, con sus libros bajo el brazo, hacia el lado opuesto de la hacienda para salir de ella lo antes posible y poder continuar su camino hacia la escuela. Ese atajo le permitía ahorrar una media hora en su camino sola por el bosque. La cosa no era tan sencilla como os la cuento: cuando estaba a mitad de camino, en su “volar” por la finca, siempre oía al hombre del carácter agrio maldecir, desde la ventana de la casa, y amenazar con darle una buena azotaina el día que consiguiese atraparla.
......................................................
Al dueño refunfuñón de la finca la vida tampoco le había tratado demasiado bien pues, aunque el dinero no le faltaba, es decir, que disponía de bastante; sí le faltaba el cariño de su familia que perdió en un incendio que hace años se llevó parte de su casa y la casa de la servidumbre que por aquel entonces tenía. Tras el incendio se volvió muy huraño y despidió a todo el servicio: cocinera, jardinero, mozo de cuadras, etc, se encerró en sus posesiones y en el pueblo cercano solo se le veía para hacer algunas compras, muy de vez en cuando, y siempre con un humor de perros.
..............................................................
Un buen día, Irma, recordó la Leyenda del hombre de las montañas y se fue rápidamente a la cocina y cogió un poco de pan duro, lo mojó, e hizo unas tres bolitas que no fueron todo lo grandes que hubiese querido ya que sus manos tampoco lo eran. “Bueno, tendré que hacer más para ..........................................................

Estaba excitada y le costó conciliar el sueño esa noche. Deseaba que llegase el día siguiente para ver si la urraca .........................
Con los primeros rayos del Sol penetrando por su ventana, se despertó y fue rápidamente a comprobar si las bolas habían desaparecido. Estaban allí, en la misma posición en la que las había dejado. “No importa. Seguro que la urraca no las ha descubierto todavía”, se convenció.
Esa noche volvió a colocar una bola más y cerró los ojos rápidamente, metida en su camita y tapada con unas viejas sábanas y una remendada colcha...........................................
Quizá no sea cierta la leyenda de las bolitas de pan con miel, o quizá sí..........................................................



domingo, 1 de abril de 2018

CARGO BLUE ya despega








Hola, mis queridos seguidores, buenos días. De nuevo con vosotros en nuestro pequeño rincón. Cuando entro en el blog y me dispongo a escribiros se me para mi mundo y el tiempo deja de correr: mis problemas se difuminan, mis ansiedades se tranquilizan, mis disgustos por comportamientos de otros se olvidan, mis silencios cobran vida y mi vida vuelve con toda su intensidad. La primavera es una estación bonita pero no es mi preferida: yo soy más de otoño. Lo digo porque en esta época me siento distinto al resto del año y quizá a vosotros os pase lo mismo. Me siento más alterado, como si no fuese dueño de mis emociones, del todo; y un poco ansioso esperando que pase lo que no quiero que pase o anhelando que no pase lo que quiero que suceda…no lo entiendo ni yo pero así es como me siento en primavera. De hecho, por España decimos que “la primavera la sangre altera” y yo añado que también altera los corazones. El mío, al menos, lo está en primavera.
Me gusta darle vueltas a las cosas y buscar las razones y los motivos de mis estados de ánimo… y suelo encontrarlos. Últimamente me he tenido que poner muy a prueba y emplearme a fondo: no he encontrado fácilmente las razones de determinadas actitudes de la gente que me rodea; me ha costado ver la luz en la sombra de mis intranquilidades. Al final lo he conseguido, a pesar de la primavera. Me siento mucho más tranquilo y, como siempre, sigo mirando al futuro ilusionado.
Pero, también, esta época, me ha traído alegrías y sobre una de ellas hoy os quiero hablar. ¡Cargo Blue ha conseguido despegar! Cargo Blue, ya os conté en entradas anteriores, ha sido el principio de mi camino en este mundo de mis ilusiones; en este mundo que me permite contaros historias, simples, pero cargadas de valores y emociones. Cargo Blue es mi pequeño avión cargado de sentimientos especiales que he recibido de todos los que, en mi entorno cercano, han tenido la suerte de leerlo. Porque es un cuento especial, que nació el primero y por ello nació especial. Su “vida” hasta este momento, hasta hoy, ha discurrido entre las mentes y los pinceles de tres ilustradores que, al final, no supieron sacar la esencia de lo que significa Cargo Blue. Es que no es fácil impregnarse de un personaje que parece triste, pero no lo es; que parece solo, pero no lo está; que da la impresión de permanentemente envidiar lo que los demás tienen y su aparente bienestar y que su realidad es bien diferente. Cargo Blue es un reflejo de cómo  deberíamos enfocar nuestras vidas. Cargo Blue es un cuento especial para gente especial. Es por eso que, en la búsqueda de “su” ilustrador, no he parado hasta encontrar a esa persona que ha entendido todo esto y, sobre todo, ha conseguido plasmarlo en sus bonitas ilustraciones. Ella es, y os la presentaba en la entrada del 25 de julio del año pasado, María José Plata ( https://www.facebook.com/mariajose.platasantos?fref=ts 
http://mjplatailustracion.blogspot.com.es/2016/12/pintando.html  todos los derechos reservados). Entre ella y yo, por fin, hemos podido llegar al hangar de nuestro pequeño avión de carga y sacarlo a volar. Gracias, María José, por tu sensibilidad al dar vida a nuestro Cargo Blue. Esta siendo una gozada trabajar contigo y estoy seguro de que pronto podrá verse en las librerías. De momento ya está listo para enviarlo a las editoriales y esperar a que alguna pueda interesarse por él. No sé si encomendarme a la Virgen de Loreto, patrona de la aviación española, para ver si nos puede echar una mano J. De momento os traigo hoy la portada de nuestro trabajo y una parte de una de las maravillosas ilustraciones que podréis encontrar en su interior y que no quiero mostrar entera para no revelar aspectos importantes de la historia que os cuento en sus páginas. Espero que os guste.
Pues nada más, mis queridos seguidores. Hoy os quería hablar de cómo me siento en esta primavera y compartir con vosotros la maravillosa sensación de ver como mi cuento favorito inicia decidido su camino hacia la publicación. Espero poder pronto hablaros de ello y de cómo podrá empezar a ser apretado entre las pequeñas manos de unos niños, ansiosos, sentados en el suelo de moqueta de su librería de cuentos infantiles.
Buenas noches y no dejéis de soñar y de ser felices.
José Ramón.

Cargo Blue es la historia de un joven, feliz y responsable avión de carga.
Abrazado a él –porque en el discurrir de la historia se desea abrazarlo- nos guía por su vida y nos presenta a sus amigas, las nubes. Sí, Cargo Blue no tiene más amigas que las algodonosas nubes blancas que le arrullan y le dan el calor que no tiene en tierra firme.
Ésta es una tierna historia en la que se nos sugiere que la belleza y riqueza de las personas no es siempre lo que se nos muestra de ellas exteriormente, sino lo que guardan en su interior.
“Cargo Blue”, desde el momento que fue escrito, no ha dejado de ser una referencia y guía de estilo de vida, no siempre fácil de seguir.

Me llamo Cargo Blue y mi vida no podemos decir que sea atractiva. Si hay una palabra que la puede definir, esta es Soledad u Olvido. Cualquiera de las dos están muy unidas al día a día por el que discurre mi vida desde que, hace pocos años, pues todavía soy muy joven; relevé a mi padre, un viejo avión de carga, al que, por su edad, no se le permitió volar más.............................................................................
Pero, ¿sabes qué es lo que menos me gusta?; que no se lo puedo contar a nadie, porque estoy solo. Bueno, tampoco es muy cierto esto que digo, ya que hay veces, una por semana más o menos, en las que por las noches entran sin avisar algunas personas con unas viejas máquinas que hacen mucho ruido y desprenden un humo que me hacen toser; me abren la panza y empiezan a meter muchas cajas y mercancías en mi interior. Eso me indica que, a las pocas horas, normalmente de madrugada, debo de iniciar mi viaje con mucho sueño por el despertar temprano. Ahora soy joven y no me importa demasiado, pero lo mismo hacían con mi papá y el pobre ya era muy mayor para eso.
El viaje, como te cuento, lo inicio cuando el Sol todavía no ha salido; hace frío y muchas veces hay una niebla que, encima, me dificulta la visión. Me gustaría tener una bufanda para no pasar tanto frío, pero es que no existen bufandas tan grandes para aviones......................................................................
.................................................................................................
Como te decía, me gusta oir la música y ver la alegría con la que los pasajeros entran en los aviones, en las terminales de embarque.
Lo que daría, aunque sólo sea eso, por estar aparcado junto a ellos, cuando están recibiendo a familias con niños. Me gustan mucho los niños pues, aunque son un poco revoltosos, , hablan mucho y se ríen, y cuando corren por los pasillos del avión, hacen.............................
Un día cambió mi vida. Por la noche llegaron los hombres de siempre, con la máquina del humo negro, y me llenaron la panza de más cajas de lo normal. Estaba asustado porque no estaba acostumbrado a tanto peso.
Al llegar la hora de salir, abrieron las puertas oxidadas de mi hangar.................................
Como digo, aterricé entre polvo y piedras y me hice un poco de daño en una rueda, aunque el susto y el dolor se me pasaron rápidamente.  ..................................................