martes, 16 de junio de 2020

Mis cuentos a TROZOS. SEGURO QUE SABES QUIÉN SOY...





Hola, amigos, buenas tardes. De nuevo con vosotros y espero que sigáis bien, ya a punto de finalizar el Estado de Alarma, en este proceso para alcanzar la normalidad de nuestras vidas…no “la nueva normalidad” como nos quieren hacer creer. ¿Qué pasará cuando vivamos como antes de la pandemia? ¿Volveremos a la “antigua normalidad”? ¿Estaremos en la “antigua normalidad”? Estamos en el proceso de llegar a la normalidad que vivíamos antes de la pandemia y, en ese proceso, vamos pasando por fases…ahora finalizaremos la fase del Estado de Alarma, pero deberemos seguir haciendo uso de las mascarillas (que por cierto otros países ya utilizaban hace mucho tiempo…¿estaban en la “nueva normalidad”?...jajajaja…perdonarme que me ría pero es que hay gente que si no acuña nuevos términos les da algo) por un tiempo y deberemos, además, procurar mantener esa distancia que se va acortando (ya estamos en el metro y medio). Llegará un momento en que todo esto desaparecerá, bien porque hay un tratamiento efectivo contra el virus o bien porque se ha obtenido una vacuna viable. Otra cosa es que esta situación nos haya hecho incluir en nuestra vida ciertos comportamientos y ciertos hábitos: el tener que usar la mascarilla cuando nos acatarremos, el extremar la limpieza de manos de forma permanente, el llevar gel hidroalcohólico siempre a mano (os confieso que yo ya lo utilizaba desde hacía más de un año y cada vez que iba a un restaurante me lo aplicaba antes de comer…seguro que muchos de vosotros hacíais lo mismo también), el ser capaces de trabajar desde casa cuando estemos griposos…Pero de ahí a llamar a este estilo de vida la “nueva normalidad”…me parece ridículo. Yo, desde luego, me niego a usar el término: primero, por ridículo y, después, por confuso.

Bueno, vamos a lo que me trae hoy con vosotros. Sigo en esta línea de las últimas entradas en las que os he presentado trozos de mis proyectos. Hoy os traigo uno que, para mí, tiene un significado especial: es lo primero que escribí cuando me dio la locura (¡bendita locura!) de enfrentarme a un papel en blanco, cuadriculado, eso sí, con la necesidad de contar algo. Fue mi primera historia con un formato de adivinanza y sin un estilo definido. Es un relato con una altísima carga de sensibilidad en sus letras y una altísima carga de delicadeza en las figuras de sus ilustraciones. Mi compañera, Alejandra Giordano, Alita, como gusta que la llamen, ha conseguido aportar a nuestro proyecto ese halo espiritual y romántico que lo hace especial. Por ello, es un relato que no tiene edad y que llega a todo aquél que sea capaz de detectar, a través de sus sentidos, todo lo que nosotros hemos querido transmitir.





En estos enlaces podréis admirar todo lo que Alita hace. En su día, su arte, me enganchó y me hizo ofrecerle trabajar en equipo conmigo: https://www.facebook.com/profile.php?id=100018561073299

https://www.instagram.com/alita.ilustradora.(Todos los derechos reservados).

En este rincón os hablaba del nuevo proyecto que emprendía con esta genial ilustradora. Os recomiendo que vayáis a ella pues, no en vano, es la entrada más visitada del blog, con casi 1100 visitas:

http://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2018/07/seguro-que-sabes-quien-soy.html

Pues nada más. Espero que disfrutéis todo esto.

Un abrazo muy cariñoso y no dejéis de soñar y de ser felices.

José Ramón.



 



 “Jugaba contigo a lo que más te gustaba…

Compartía junto a ti tu desagrado por lo que no te gustaba…

Me gustaba, contigo, saber de ti…

Me gustaba, sin ti, verte a través de otros ojos…"

 




¿Sabes ya quién soy?

Bueno, te doy más pistas.

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jueves, 4 de junio de 2020

Entrevista en La Marquesa sobre los valores en mis cuentos




Queridos amigos, buenas tardes. Os quiero traer una entrevista que me ha hecho el magazine "La Marquesa" (https://www.lamarquesa.es/jose-ramon-de-cea-autor-del-libro-cosme-y-la-trucha-los-valores-deben-de-ser-nuestras-referencias-por-marta-vilar/) sobre los cuentos que los que seguís este blog conocéis de sobra. Concretamente les hablo de los valores en mis cuentos. Ya sabéis que no concibo la literatura infantil sin fantasía y, sobre todo, sin valores y trato de ser fiel a ello. De eso les hablé y quiero agradecer a su directora Marta Vilar la oportunidad que me dio al ofrecerme entrevistarme y tener la posibilidad de hablar de ello. Hoy es muy difícil encontrar a alguien que hable de valores en estos días. Por ello se lo agradezco de corazón.

Bueno, por hoy nada más, amigos. Espero vuestros comentarios sobre la entrevista. Un abrazo cariñoso a todos y, por favor, no dejéis de seguir soñando y de ser felices, sobre todo en estos días.

José Ramón


sábado, 30 de mayo de 2020

Mis cuentos a TROZOS. "CHANO", MI AMIGO



Hola, amigos, buenas tardes. Espero que todos os encontréis bien en este camino en el que ya, casi toda España, estaremos en un día en Fase 2 de este período que nos tiene que llevar hacia nuestra vida normal que tanto echamos de menos.

Siguiendo en este camino de presentaros trozos de mis proyectos, hoy os traigo uno muy, muy, especial. Es un relato cargado de anhelos, de riqueza interior, de superación personal; es una historia con vocación de ayuda en nuestra vida personal, de ayuda a la formación de nuestros pequeños en cuanto a lo importante que es la superación personal ante las dificultades que la vida nos va presentando: algunas simples y, a veces, ridículas, aunque las magnifiquemos; y otras realmente duras y que nos va a exigir esfuerzo. Es bueno, creo yo, que los pequeños, a su nivel, los vayamos entrenando a superar esas dificultades. “Chano”, mi amigo, pretende, entre muchas otras cosas, eso.

Es una historia que está buscando editorial y que esperamos la encuentre pronto pues creo que merece la pena. En ella encontraréis una moraleja final: “no siempre lo de los demás es mejor que lo nuestro”. La mayoría de las veces malgastamos la mitad de nuestras vidas anhelando lo que tienen otros sin valorar lo nuestro y lo que llena nuestro mundo. En su momento quise ambientarla en un conocido pueblo del sur de España pues, la ilustradora que en aquel momento estaba trabajando conmigo, lo conocía muy bien y eso haría que su arte tuviese un cierto realismo que haría el cuento ilustrado mucho más atractivo. Al final, por causas particulares de ella que no vienen al caso, por respeto a su privacidad, tuvimos que cancelar el acuerdo verbal que teníamos. La historia la seguí manteniendo en ese escenario pero ya sin mencionarlo. Entonces fue cuando tuve la inmensa suerte de toparme con su actual ilustrador, Javier Monsalvett Gandía (todos los derechos reservados), http://monsalvett.blogspot.com.es/. Ello ha hecho que, Chano”, mi amigo, sea uno de mis más bellos proyectos gracias, en gran parte, a la manera tan maravillosa que tiene, Javier, de ilustrar.

Espero que os guste el trozo que os traigo de él:



En su pueblo también hay una zona donde el terreno se corta y cae amenazador sobre unas bonitas calas. Allí es dónde Chano mira con su alma, disfrutando del último calor del Sol antes de enrojecer ante las cientos de miradas que le suelen contemplar: con toda su grandeza, al Sol, no le falta un “algo” de timidez.

 Buenas  tardes a todos y recibid un cariñoso abrazo con el deseo de que no dejéis nunca de soñar y de ser felices.

José Ramón.


martes, 12 de mayo de 2020

Book trailer de COSME Y LA TRUCHA






Buenas tardes, queridos amigos. Ya tenemos el book trailer de nuestro cuento ilustrado "Cosme y la trucha". Ya conocéis que es una historia cargada de valores. Está editado por Editorial Sar Alejandría e ilustrado con gran sensibilidad por mi compañera en este proyecto, Rosa Ureña Plaza. En este enlace os contaba lo que representa todo lo que se descubre en sus páginas: https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2019/12/por-que-es-importante-cosme-y-la-trucha.html. Os recomiendo que lo releáis ahora que tenéis estas imágenes. Merece la pena. Espero que lo disfrutéis tanto como lo hemos hecho nosotros dos en su diseño.
Un abrazo grande para todos vosotros. ¡No dejéis de soñar y de ser felices!

domingo, 10 de mayo de 2020

Mis cuentos a TROZOS. CLARA Y JONÁS






Hola, amigos, buenas tardes. Espero que sigáis bien desde la última vez que os saludé y, vuestras familias, también se encuentren bien. Necesitamos todos prestar atención a cuidarnos mucho y a todo nuestro entorno de seres queridos. Entre todos volveremos a nuestra normalidad. No me gusta nada este término acuñado como “nueva normalidad”…me parece una manera de ridícula de confundir…debemos llegar a la normalidad de siempre, la nuestra, con una serie de hábitos nuevas que debemos implementar en nuestra vida y seguirlos durante un tiempo más o menos largo…pero ya. Volveremos a nuestra manera de vivir y a nuestras costumbres que nos distinguen como españoles del resto del mundo. Estamos en una sociedad, que a mí, a veces, me da un poco de vergüenza ajena, porque le gusta crear nuevos términos y llamar a las cosas como nunca se han llamado…pareciendo que las están descubriendo.
Bueno, que no me gusta hablar de este tipo de cosas que retuercen las realidades a las que nos enfrentamos en el día a día, tratando de reescribir nuestras costumbres y nuestra manera identitaria de vivir.
Me gusta más hablar de lo que siempre os quiero compartir en nuestro blog. Hoy os traigo un nuevo "trozo" de mis proyectos. Se trata de “Clara y Jonás”. Este cuento, si bien no ha cambiado de ilustradora, sí lo ha hecho en otros aspectos: Fue elegido por una editorial que, al final, no encontró el momento de publicarlo. En la actualidad está con el visto bueno de otra pero, con esta crisis amenazando todo lo económico, os confieso que no sé su estado actual de compromiso. Estuvo el proyecto unos años parado; todo terminado y en búsqueda de editorial. En este tiempo su ilustradora evolucionó en su arte a mejor y cuando se nos presentó la primera editorial decidió que no se identificaba con el estilo que inicialmente había empleado: ella había evolucionado y, por eso, “Clara y Jonás” cambió su look. Su nombre también evolucionó: del inicial “Lágrimas por una amistad” al actual con el nombre de los dos protagonistas.
Es una historia cargada de sensibilidad (ya sabéis que me gusta escribir rozando los pelos erizados de nuestros brazos) que nos relata una amistad plena y real, aunque a veces nos dé la impresión de que va un poco más allá, en cuanto a los sentimientos que cada uno de los protagonistas siente por el otro.
Está ilustrada, en ese campo de la sensibilidad absoluta, por mi compañera en este trabajo, Alejandra Morenilla (https://www.behance.net/amorenilla/appreciated https://www.instagram.com/morisukis/?hl=es, todos los derechos reservados)


Espero que os guste el trozo que os traigo de él:

No parece que una charca solitaria sea el lugar más adecuado para localizar la historia que voy a contar, pero lo cierto es que ocurrió así.
Ambos lo pasaban muy bien en la charca de color verde oscuro ―como todas las charcas que se precien―que, a diferencia de otras, tenía unos preciosos nenúfares flotando en su superficie. Entre ellos se podían apreciar diversas plantas con bonitas flores de colores que sobre ellas se mantenían a flote. Una de aquellas, con una preciosa flor blanca, era la preferida de Clara. A su costado solía tumbarse a descansar tras largas horas de saltos y nados jugando con Jonás, mientras éste le contaba sus secretos y sus proyectos en los que siempre incluía a su amiga Clara.
En un lugar, relativamente alejado de la ciudad; y digo relativamente, porque con cierta frecuencia acudían algunos niños a jugar con pelotas y a lanzar piedras al agua para ver quién, haciéndolas rebotar sobre la superficie, llegaba más lejos; es donde tuvo lugar esta historia en la que se vieron envueltos Jonás y Clara.
Jonás era un sapo verde –como todos los sapos–; no muy agraciado, pues era un poco cheposo y barrigón –sí, como todos los sapos–, aunque sus ojos saltones y su cara bonachona indicaban que era un sapo de buen corazón.
Por su parte, Clara, se podría decir que era una rana muy atractiva, a los ojos de un sapo. Lo que más la caracterizaba era su alegría y vitalidad. Ciertamente era una rana muy juguetona y divertida................

Buenas  tardes a todos y recibid un cariñoso abrazo con el deseo de que no dejéis nunca de soñar y de ser felices.
José Ramón.


sábado, 25 de abril de 2020

Mis cuentos a TROZOS. COSME Y LA TRUCHA






Hola, amigos, ¡buenas días confinados! Espero que todos y vuestros familiares y amigos se encuentren bien y lejos del COVID 19.
Con esta entrada quiero, aparte de seguir en mi interés de iros mostrando "trozos" de mis proyectos aún sin encontrar editorial y de otros que ya están en las librerías, referirme al día de San Jorge. Con ello os quiero recordar que este cuento ilustrado que os traigo hoy, mi segundo publicado, como muchos ya sabéis, es ideal para regalarlo a los más pequeños en este día tan significativo para la literatura en general y para la infantil en particular . Os aseguro que les va a gustar porque “Cosme y la trucha” ha enganchado a todo el que ha sentido curiosidad por acercarse a sus páginas. Engancha la historia, engancha la maravillosa manera que tiene de ilustrar, cargada de sentimiento, mi compañera en este trabajo, Rosa Ureña, (https://www.instagram.com/frenteyperfil/,todos los derechos reservados) y, sobre todo, engancha lo que transmite y que os lo contaba en esta otra entrada que os recomiendo releáis porque dará mucho contenido a vuestro regalo: https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2019/12/por-que-es-importante-cosme-y-la-trucha.html.


En este bonito Día del Libro, tenía previsto, como algunos de mis seguidores de Facebook sabéis, firmar ejemplares de mis dos libros publicados en El Corte Inglés, que tan bonito estand colocó y a los que estoy muy agradecido. Una pena que no hayamos podido disfrutar del trato cercano con los que se hubiesen acercado atraídos por la literatura infantil. ¿Sabéis una cosa? Creo que en alguna ocasión os lo he comentado: lo que más me gusta, aparte de vender libros, que realmente es una satisfacción muy grande, es contar a todo aquél que se ve atraído por mis cuentos lo que esconden en su interior. Contarles cómo se fraguaron, relatarles las historia y como dimos forma “mi” ilustrador y yo al libro que en ese momento acarician y perciben ese olor embriagador a imprenta cuando lo abren. Me gusta contarles como el artista con el que comparto ese proyecto fue dando vida a sus imágenes cargadas de sensibilidad. Eso es lo que realmente me gusta cuando tengo la oportunidad de estar en ferias y Días del Libro. Y este año, por este maldito virus, hemos perdido esa oportunidad. Y por ello estoy aquí contándoos esto y relacionándolo con San Jorge.


Hoy, como os digo, os quiero traer un “trozo” de “Cosme y la trucha”. Un cuento que tiene un algo especial que hace que sea un libro para leerlo una y otra vez pues, aunque lo escribí hace unos años, me ha sorprendido a mí mismo lo actual que es.


Ya solo me queda deciros que se puede adquirir, aparte de en otras grandes superficies de venta online , en El Corte Inglés o en mi editorial, Sar Alejandría, en su web (https://editorialsaralejandria.com/) donde lo podéis adquirir sin gastos de envío para los pedidos que se hagan desde la península.
Bueno, os dejo ya con el “trozo” que os traigo de él. Espero os guste:


Cosme decidió que, como estaba muy solo y nadie quería jugar con él, se iría al lago e intentaría pescar algo. Como jamás lo había hecho, trataría de imitar a los pescadores a los que más de una vez observó.
Como caña serviría una rama; de sedal, una cuerda que cogió a su padre del desván; valdría como anzuelo un alfiler doblado del costurero de su madre. Como cebo, cogió miga de pan del día anterior. No olvidó, por supuesto, un buen cubo para llenarlo con la pesca.
Llegó al lago. No había nadie. Perfecto, todos los peces para él, pensó. Lanzó la cuerda con el “anzuelo” sujeto en su extremo y pinchado en él una bola de masa de pan.
–Se-seguro que lle-lleno la bol-bolsa de pe-pe-pescados –dijo nervioso.
Pasaron un par de horas sin sentir ni un solo tirón. El cebo lo tuvo que cambiar varias veces pues, al contacto con el agua, se reblandecía y se caía. Aún así, estaba casi seguro de que algo pescaría.
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Espero que hayáis pasado un buen rato y, por unos minutos, os hayáis alejado de esta realidad incómoda y dramática que estamos viviendo. Si es así, mi aportación habitual para que este blog sea vuestro refugio queda suficientemente recompensada.
Recibid todos un cariñoso abrazo y no dejéis nunca de soñar y de ser felices.
José Ramón.




viernes, 10 de abril de 2020

Mis cuentos a TROZOS. CARGO BLUE






Hola, amigos, buenas tardes. Espero que sigáis bien este confinamiento y todas vuestras familias se encuentren bien. Esta situación nos está siendo dura para todos aunque hay muchos que realmente la están sufriendo más por la pérdida de seres queridos. A ellos, hoy os quiero enviar mi cariño y un fuerte abrazo de apoyo. Espero que pronto podamos todos volver a nuestra “bendita rutina” que no nos hacía darnos cuenta de la riqueza que teníamos. Esta crisis nos va a hacer más fuertes a todos, os lo aseguro, y, una vez superada, habremos cambiado y seremos capaces de, durante un largo tiempo, disfrutar de las pequeñas cosas: de un paseo simple por la playa o por el monte, de un café con amigos o familia en una terraza, de un leer un libro en un parque, de respirar la fragancia de los pinos, de tocar el agua del mar con los pies desnudos, de notar el aire en la cara, la brisa cargada de sal, el Sol cegador que se levanta y el cálido que se acuesta…lo simple y bonito de la vida…A ver si llega pronto esa oportunidad de poder volverlo a saborear…pero esta vez dándonos cuenta de ello.
Bueno, hoy como ya habéis leído arriba, quiero seguir con los "trozos" de mis proyectos. Hoy os quiero traer uno de mis favoritos y primer cuento que escribí. Me refiero a "Cargo blue". Una historia que, cuando te acercas a ella, engancha. En este proyecto me acompaña una gran ilustradora, María José Plata ( https://www.facebook.com/mariajose.platasantos?fref=ts
http://mjplatailustracion.blogspot.com.es/…/12/pintando.html. Todos los derechos reservados) que ha sabido plasmar de manera magistral lo que yo escribí.

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Pero, ¿sabes qué es lo que menos me gusta?; que no se lo puedo contar a nadie, porque estoy solo. Bueno, tampoco es muy cierto esto que digo, ya que hay veces, una por semana más o menos, en las que por las noches entran sin avisar algunas personas con unas viejas máquinas que hacen mucho ruido y desprenden un humo que me hacen toser; me abren la panza y empiezan a meter muchas cajas y mercancías en mi interior. Eso me indica que, a las pocas horas, normalmente de madrugada, debo de iniciar mi viaje con mucho sueño por el despertar temprano. Ahora soy joven y no me importa demasiado, pero lo mismo hacían con mi papá y el pobre ya era muy mayor para eso.
El viaje, como te cuento, lo inicio cuando el Sol todavía no ha salido; hace frío y muchas veces hay una niebla que, encima, me dificulta la visión. Me gustaría tener una bufanda para no pasar tanto frío, pero es que no existen bufandas tan grandes para aviones…

Espero que haya servido para acompañaros y haceros pasar un rato agradable en este encierro prudente. Deseo que os haya gustado.
Por favor, recibid todos un cariñoso abrazo y no dejéis nunca de soñar y de ser felices.
José Ramón.



sábado, 4 de abril de 2020

Mis cuentos a TROZOS. CAMINO DEL OESTE




Hola, amigos, ¡buenas días confinados! Espero que todos os encontréis bien y lejos del COVID 19.

Siguiendo con mi intención de iros mostrando "trozos" de mis proyectos aún sin encontrar editorial y otros de los que ya están en las librerías, hoy os quiero alegrar la vista con una bonita estampa de nuestro proyecto, "Camino del oeste". En este trabajo comparto ilusiones con Ana María Nale, @anamnalenaif, y su estilo naif maravilloso que me embriaga. Nadie como ella fue capaz de dar vida Martina, la máquina a vapor protagonista de esta bonita historia (http://www.anamnale.com.ar/publicaciones.html.

https://www.facebook.com/anamaria.nale, todos los derechos reservados):

La sensación fue distinta a la que experimentaba habitualmente. El Sol lo tenía a su espalda iluminando su camino a las montañas, sin cegarla. La vía era nueva y sus ruedas lo agradecieron pues se desplazaba por ella con un suave rozamiento que, incluso, le producía cierto relax. Estaba muy excitada por la nueva aventura que acababa de empezar. No sabía si llegaría lejos, pero esa libertad de ver al fondo las montañas majestuosas entre valles verdes, que sabía existían, compensaba su huida a una vida mejor de ilusión y esperanza. Se reflejaba ese espíritu en cómo su caldera, con más presión y más alterada que de costumbre, lanzaba su humo blanco a fundirse con las nubes.
El sonido que ahora parecía mucho más musical, era recibido con alegría por los pueblos y comarcas por las que fue pasando. ¡Ya llega el tren! Saludémosle con la mano, gritaba la gente a su paso. Martina contestaba con el más sonoro y afinado pitido de su ronca bocina.

Espero os haya gustado.
Buenas días y, sobre todo ahora, no dejéis de soñar y de intentar ser felices.
José Ramón.

miércoles, 1 de abril de 2020

Mis cuentos a TROZOS. LA NOTA QUE FALTABA






Hola, amigos, ¡buenas tardes confinadas! Espero que todos estéis siendo responsables y permanezcáis en casa, que no se está tan mal y seguro que habéis encontrado ocupaciones que ya teníais olvidadas.
Quiero empezar una serie en nuestro blog en la que quiero traeros, como dice el título de la entrada, “trozos” de mis cuentos, ilustraciones o bocetos de ilustraciones, con el texto correspondiente, de todos ellos: los dos editados y los que están en proceso de creación y búsqueda de editorial. Quiero, en la medida de mis posibilidades, acompañaros en mi nombre y en el de los profesionales de la ilustración con los que tengo el honor de trabajar.
Para empezar os traigo este fragmento de mi primer cuento editado, por Editorial Kolima, e ilustrado magníficamente por mi compañera en este proyecto, el primero que vio la luz, Tania Rico (Tania Rico Ilustración & Grabado, http://artenuntris.blogspot.com.es/ , todos los derechos reservados).
Así dice el fragmento unido a la ilustración que os traigo de este cuento que, como casi todos vosotros conocéis, es respeto; es compañerismo; es música; es espíritu de superación; es el alegrarse por los éxitos del compañero. “La nota…” es valores en estado puro (https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2018/05/el-porque-de-la-nota-que-faltaba.html).
El País (https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2019/03/la-nota-que-faltaba-en-una-lista.html) así lo ha dicho: está en la lista de los cinco libros que mejor tratan la Amistad y la Creatividad en los más pequeños:

–¡A ver, a ver, un momento de atención! –Acababa de llegar Guitar, una guitarra española muy alegre y dicharachera.
–Ven aquí, Sax, súbete en mi cadera y escucha...
Sax, animado por su amigo, se subió de un salto a la guitarra. La alegría de Guitar le ayudaba en aquellos momentos tristes en los que su mente se perdía en la imagen de sus padres junto a él, animándole y, sobre todo, enseñándole todo aquello que un saxofón de su edad debía aprender.

Espero os haya gustado.
Buenas tardes y, sobre todo en este tiempo que nos toca vivir, no dejéis de soñar y de intentar ser felices.
José Ramón.

viernes, 20 de marzo de 2020

EN CASA NO SE ESTÁ MAL





Hola amigos, buenas tardes a todos en este día en el que ha llegado la primavera y casi no hemos reparado en ello. En otra situación veríamos las redes atiborradas de mensajes y comentarios relativos al cambio de estación, sobre todo de esta pues la primavera evoca muchas cosas e inspira a muchos. Pero en la situación de confinamiento en casa, en la que nos encontramos, ha pasado casi desapercibida esta llegada. Lo que sí esperamos con ansia, por nuestra salud y la de nuestro entorno, sobre todo, es la llegada del verano ya que nos dicen y eso parece que con el calor el virus se debilita mucho…ya veremos si esto es verdad. Esperemos que lo sea.
Pues eso, que no se está mal en casa, como titulo en esta entrada. La verdad es que no sabemos si se está mal o no, sobre todo desde el punto de vista del español que tanto nos gusta estar fuera de casa. Nuestro clima nos lo permite y nuestra forma de ser, por la que necesitamos afectos evidentes y tocar al que está a nuestro lado y con el que compartimos nuestros momentos, nos impulsa a seguir nuestra vida. Pero esto ha cambiado y debemos demostrarnos que no se está tan mal en casa. ¿Y cómo lo hacemos? Pues yo, que siempre me ha gustado estar en ella y no soy de salir demasiado ya me he puesto mi rutina. He dividido el día en actividades, en el que no falta el deporte. Es impresionante la cantidad de cosas que tengo para hacer y la de tiempo que me falta para hacerlo todo. Cosas a las que habitualmente no encuentro el momento para dedicarles tiempo pues otras ocupaciones fuera de casa me lo impiden. Ahora, todos, por responsabilidad ciudadana debemos disfrutar de nuestros hogares. En este tiempo de la tecnología y las redes sociales, que nos permiten acercarnos a los demás y compartir con ellos nuestras aficiones, no hay tiempo para aburrirnos. Una de las mías, a parte de la escritura, a la que espero dedicar más tiempo, es el ajedrez. Me he planificado para estudiar algunas aperturas que tengo olvidadas y a poder participar en algún campeonato de los que hay online y que estoy seguro se van a multiplicar en este tiempo hogareño.
En fin, con esto que os cuento os quiero animar a que os toméis unos minutos para, en un papel en blanco, hacer una distribución racional de vuestro día en el que, aparte de vuestra responsabilidad en contribuir a las tareas de la casa, encontraréis cabida para muchas otras cosas. ¡Os vais a asombrar de la cantidad de cosas que podréis hacer! Quizá es el tiempo de revisar todo lo que tenemos metido en los armarios y que por falta de tiempo nunca encontramos el momento de ordenar y, sobre todo, seleccionar para deshacernos de ello por falta de uso. En el caso de la ropa no os olvidéis que se puede entregar a organismos oficiales y no gubernamentales (estoy pensando en este momento en nuestra sufrida y sacrificada Cáritas) que le sacarán mucho partido a lo que, para nosotros, ya lo ha perdido. Llevémoslo allí cuando termine nuestro confinamiento.
Una de las actividades a la que podamos dedicar más tiempo ahora, y que tiene que ver con este blog, es la lectura. Ya sabéis que la mayoría de las entradas que pongo en nuestro espacio están relacionadas con la literatura infantil pero, también sabéis, que muchas otras no. Y por esto, en esta época quiero contribuir a que paséis vuestro tiempo lo más entretenido que podáis. Os quiero recordar uno de los relatos que más seguimiento ha tenido y que muchos de vosotros no conocéis. Creo que ha sido un relato que ha llegado al corazón de muchos de los que os dais una vuelta por aquí y que, a los que no lo conocéis, os enganchará. Os animo a meteros en el embrujo y la sensibilidad de Sultana.


Sultana, es una historia de suspense, inicialmente, y de amor y fantasía, a medida que nos vamos dejando apresar por ella. La conté en cinco capítulos que, para que no los busquéis, en el buscador que aparece en la parte derecha de nuestra página, os adjunto los links aquí debajo. Espero que, Sultana, os haga pasar un buen rato y os aparte la mente, por unos minutos, de la actualidad preocupante en la que estamos metidos.
Disfrutad amigos de este momento y, sobre todo ahora, no dejéis de soñar y de ser felices…pero en casa.
José Ramón.











jueves, 5 de marzo de 2020

V. AVENTURAS, CORRERÍAS Y ANDANZAS




Buenas noches mis queridos amigos. De nuevo con vosotros en este ajetreo de vida que me tiene secuestrado en esta época y que no me deja prestaros la atención que merecéis. Hoy quiero con esta entrada traeros la última de las entregas en las que he ido agrupando todos mis cuentos según características comunes en relación con los temas que tocan, los valores que transmiten o simplemente el entorno al que quiero transportar al lector. En esta entrada todas las historias que agrupo tienen relación con las andanzas de los personajes protagonistas que, en algunos de ellos, se convierten en verdaderas correrías…y no quiero adelantaros nada más.
Pero antes de nada, os quiero contar que en esta ocasión no abro la entrada, como lo he hecho en otras ocasiones, con la imagen de alguna de las ilustraciones que ya les van dando forma, sino que lo he querido hacer con un dibujo de un joven artista que me lo ha prestado. Gracias, Francisco, porque tu arte contiene en su alma el espíritu de mi blog y lo que siempre transmito a mis lectores: que no dejen de ser felices y, sobre todo, de soñar. Gracias por permitirme compartirlo en este blog.
Bien, lo primero era lo primero…ahora vamos a por lo segundo…
Esta entrada va de algo que creo debemos de fomentar en los más pequeños, algo que, la mayoría de nosotros, hemos vivido y recordamos siempre con un sentimiento especial y, más de una vez, con una sonrisa. Ese recuerdo nos hace revivir tiempos en los que éramos como nos gustaba ser: sin demasiados problemas (ahora diríamos que sin ningún problema) de los que entonces nos preocupaban. Éramos niños, sin dobleces, limpios de lo que la vida después nos ha ensuciado. Éramos como nos hubiese gustado ser siempre y no lo hemos conseguido…quizá, en la mayoría de los casos, por propia supervivencia ante la dureza de lo que nos rodea.  Sí, fuimos capaces de vivir nuestras aventuras. Fuimos capaces de construir nuestro mundo con la única herramienta de nuestra mente. Única, única…no, la verdad es que no. Mucho de nuestras creaciones estaban basadas en lo que leíamos. Fuimos aprendices de héroes, de investigadores, de grandes científicos, casi siempre de extraordinarios deportistas, muchas veces de jefes de grupos, para hacer el bien o para atracar bancos… Corríamos a veces delante y otras detrás; y otras todo lo hacíamos muy despacio poniendo la cara que la situación y el rol que adoptábamos requería. Mi fuente de inspiración la encontraba en Enid Blyton, en Emilio Salgari, por supuesto en George Remi…más conocido por Hergé. Yo me crié con Los cinco, Los siete secretos…y, sobre todo, con Tintín. Imitaba las aventuras de todos ellos y fui capaz de convencer a un grupo de amigos para formar un grupo parecido a aquellos…liderado por mí, claro…los que me conocéis diréis que “no me extraña”…: yo era el que tenía el embrión de la aventura en mi mente. Estábamos atrapados por las fantasías y por las aventuras que siempre terminaban bien. Estábamos metidos en un mundo irreal y fantástico. Éramos felices. Yo fui muy feliz. Ahora, en estos tiempos que no me gustan demasiado, en el aspecto de lo que buscamos para los pequeños, nos centramos en que vivan la realidad que van a vivir el resto de sus vidas. No me gusta eso. Dejémosles disfrutar de sus ilusiones. Ayudémosles a buscar sus mundos fantásticos. Hagámosles llegar lecturas repletas de aventuras que les ayuden a ser creativos en su manera de crecer y rodearse de lo que les hace feliz. El cerebro tiende a crear situaciones que nos agradan. Solo necesitan ideas que imitar para, durante su creación, construir sus mundos, irreales, sí, pero en los que de manera natural consiguen ser felices. Así fui yo. Creo que así fuisteis la mayoría de vosotros. No creo que les sirva de mucho el que les hablemos de la muerte, del miedo nocturno, y de cómo hacer caca bien sentados… Ya tendrán tiempo de toparse con todo eso y de superarlo con su cerebro bien entrenado en una gran autoestima que han ido reforzando con experiencias agradables en las que ellos vencían y superaban las pruebas que ellos mismos se fabricaban. Quizá no tenga razón y me tachen, en esta época que para mí roza la ridiculez (perdonadme los defensores de ella), de a saber qué…al menos de inculto en cuanto a las técnicas modernas de educación…quizá sea así…pero es así como pienso y así lo comparto con vosotros en nuestra ventana a los sueños y a las ilusiones, que es nuestro blog.
Yo escribo para conseguir todo lo que os he contado. Yo quiero ser esa fuente de inspiración para que nuestros más pequeños construyan sus mundos. Yo escribo para ayudar a fabricar ilusiones. Yo quiero transmitir esos mundos divertidos, cargados de bonitas sensaciones, repletos de valores que hacen mejores a las personas y, sobre todo, les enseñan a cómo deben comportarse en la vida que apenas han iniciado. No quiero escribir mostrándoles la crueldad de la vida. De hecho nada de lo que escribo es así. Bueno, a lo mejor he exagerado. Escribo, a veces, partiendo de situaciones desgraciadas de la vida pero que siempre tienen un final feliz.


Hoy os quiero hablar de aventuras y correrías y os traigo mis cuentos que hablan sobre ellas. Espero que os gusten aunque, muchos de vosotros, ya los conocéis.
Primero os quiero hablar, a la vez, de dos cuentos que pertenecen a la única serie de cuentos, con los mismos personajes, que tengo. La idea me vino mientras escuchaba las voces inigualables de unos monjes de clausura. Mientras me dejaba envolver por sus cánticos reparadores me pregunté si entre aquellos muros, quizá, podrían encontrarse una pareja simpática de roedores. Me preguntaba si por allí podrían estar corriendo Alf y Gos. No sé si allí habitaban, pero lo que si os digo es que empezaron a habitar en mi mente y no paré hasta que di forma a “Rabo de ratón” y a “Queso cremoso”. Dos de mis mejores cuentos a los que tengo un cariño especial y estoy siendo muy exigente en la búsqueda del ilustrador perfecto para ellos. Casi encontré una ilustradora, extraordinaria  por cierto, pero su gran cantidad de compromisos le hizo cancelar nuestro acuerdo. Una pena porque os hubiese enamorado la manera de ilustrar que tiene. A mí lo hizo.
Se trata de cuentos de aventuras o, mejor dicho, en este caso, de correrías, muy divertidos y no exentos de cierta tensión pues siempre hubo alguien, entre la comunidad de monjes, al que no le gustaba demasiado este par de color gris y rabo largo, muy largo. Sobre ellos podéis leer algo en los siguientes enlaces:
Lo que sí os traigo aquí son la sinopsis común para ambos:
Entre las montañas plagadas de árboles que se deslizaban protegiendo sus laderas con sus brazos repletos de recias hojas, es donde discurre esta divertida historia sobre las correrías de dos ratones, Alf y Gos, entre los muros fríos de aquel monasterio que descansaba al abrigo del solitario valle. A ambos se les consideraba más listos que inteligentes —aunque Gos tenía una inteligencia propia del más inteligente de su especie.
El entorno en el que se desarrolla la historia cobraba toda su vida cuando sus monjes cantaban. Sus bonitas voces ya, desde hace mucho tiempo, formaban parte de aquel espacio que respiraba paz…¿siempre? …pues la verdad es que no se podía decir que precisamente se respirase paz cuando Alf, con su barriga llena de queso —el más glotón de los dos—, y Gos salían huyendo, tras una de sus escaramuzas, por los interminables pasillos del monasterio… divertidos a veces, y con el pánico metido en sus cuerpecillos grises, otras.
Estas son unas historias de aventuras en la que dos ratones campan a sus anchas por el monasterio, paseándose por los lugares donde trabajan, descansan y rezan los monjes a los que consideran sus amigos y protectores…bueno, no a todos...


El tercero de los cuentos para esta noche es: “Markus: un circo especial”.

Estoy trabajando en él con, Isabel Lozano Rodríguez, una gran ilustradora a la que podéis conocer si releéis mi entrada: https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2018/08/markus-un-circo-especial.html
En esa entrada podéis leer algo sobre este cuento cargado de ilusión y esperanza.
Esta es su sinopsis:
En aquellos días, el circo MARKUS, protagonista de esta historia, tuvo que enfrentarse a su filosofía de vida y apostar por sacar adelante unos animales que nunca debieron estar en cautividad.
Muchas veces la vida nos hace tomar decisiones que, aunque contrarias a nuestros deseos e intereses particulares, atienden a un bien superior. Éste es el caso del circo MARKUS, en el que la historia que se cuenta pone a prueba a sus componentes que, haciendo gala de virtudes como el compañerismo, el espíritu de equipo y el espíritu de superación ante la adversidad, logran sobreponerse a la situación a la que se enfrentaron.
"MARKUS: un circo especial" es una historia entrañable, con un final inesperado, sobre la vida nómada de un circo, sobre sus gentes y sobre su dedicación y vocación permanente a ofrecer lo mejor de ellos allá por donde iban acampando.



El último de los cuentos que os quiero traer hoy tiene que ver con lo que pasaba en un colegio de élite: St. Kirsten y así es como se llama esta historia de puras correrías cargada mucho de fantasía. De hecho dudé en meterlo en el apartado Fantasía, que os traje el siete de junio del año pasado y que podéis recordar en este enlace: https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2019/06/ii-la-fantasia.html
Bien, en este cuento estoy trabajando con, Alex Herrerías, un prestigioso ilustrador mexicano (https://www.facebook.com/alex.herrerias.9?fref=ts) (https://www.behance.net/AlexH) —todos los derechos reservados— que le está costando avanzar en su ilustración porque realmente está saturado de trabajo. Estoy convencido que en el momento que pueda terminar las ilustraciones de muestra, necesarias para poder enviar el trabajo para la evaluación de las editoriales, encontrará una que apueste por nosotros y nuestra historia. Mientras eso llega hoy, también, lo quería compartir una vez más con vosotros.
Os invito a leer también lo que escribí en agosto del 2016, con ocasión de hablaros de este cuento, porque allí os contaba cómo di forma a mis primeras historias cuando me inicié en este maravilloso mundo de la literatura infantil.


De momento, ahora, os traigo la sinopsis de St. Kirsten:
¿Nos hemos preguntado alguna vez qué tienen de especial los colegios de élite?
St. Kirsten era uno de ellos y en esta historia se nos revela el porqué, los alumnos que año tras año pasaban por sus aulas, conseguían tan buenos resultados.
Nicolás sabía mucho de esto. Los duendes lo saben todo de nosotros...
En esta historia trepidante, llena de ternura y acción, se pone de manifiesto lo importante que es en la vida la responsabilidad con la que debemos acometer nuestras obligaciones.
Es una historia en la que Nicolás, sustentado siempre por el recuerdo de su querida Amalia, cumple con su obligación de mantener St. Kirsten como lo que, desde la época de sus antepasados, venía siendo: uno de los mejores colegios de élite del país.

Pues no me queda ya nada más que desearos, como siempre, qué no dejéis de soñar y qué seáis felices. Recibid un cariñoso abrazo.
José Ramón.