domingo, 20 de mayo de 2018

Nuevo COSME Y LA TRUCHA





Hola, amigos, de este espacio. ¿Qué hora tenéis? Me gustaría saber a qué hora elegís para meteros en mi mundo. Seguro que muchos lo dejáis para la noche, antes de cerrar los ojos. Pues os digo que creo que es buena idea. Yo suelo leer cosas que me dan tranquilidad y me crean una sensación de sosiego emocional. Da igual que sea una novela o un mensaje de un amigo o una entrada en un blog como el nuestro…el caso es leer algo que me llegue y me impregne de todo lo que, en mi caso, quiero conseguir con lo que os escribo: sosiego e intimismo. Espero conseguirlo en nuestro recinto en el que os cito cuando algo os quiero contar. Es cierto que el silencio de la noche ayuda a dar toda la dimensión que tiene nuestro Cuentos &Dreams y ayuda a olvidar el mundo y todo lo que se nos mueve a nuestro alrededor y condiciona nuestra vida. Estoy seguro de que el silencio de la noche en la que os venís conmigo aquí hace que olvidéis los problemas de vuestra rutina y lo duro que haya podido ser vuestro día. Deseo, y me gustaría escucharos, que lo que escribo os ayude a conciliar el sueño y a descansar.
Yo, personalmente, solo leo cuando me voy a la cama y…es raro que pase de dos páginas antes de quedarme dormido. En cambio, para escribir, no busco una hora especial pero sí una situación de mi entorno adecuada. Busco estar tranquilo, en silencio o con una música adecuada; casi siempre con un té cerca de mí, que me ayude a contaros cosas desde dentro. Hoy tengo un Rooibos, pero no tengo música. Tengo silencio en mi cuarto y os cuento cosas para que las leáis en vuestro momento. Habladme de ese momento especial que buscáis para estar en nuestro rincón lleno de literatura para niños…y mayores.
Lo que os traigo hoy es un cuento que conocéis bien y que, por lo que os he contado de él, sabéis que estaba prácticamente ilustrado. La pena es que la ilustradora con la que formaba equipo, y que también conocéis de sobra, por motivos de su trabajo no puede comprometerse a, cuando encontremos editorial que lo publique, acometer las exigencias editoriales y finalizarlo adecuadamente, por falta de tiempo. Muy a pesar mío, y estoy seguro que de ella también, tuvimos que cancelar nuestra colaboración. No me cabe duda de que, en un futuro, que espero no sea muy lejano, encontremos otra historia que podamos dar vida juntos. Ya lo hicimos con “La nota que faltaba” y Tanía y yo hemos tenido que cancelar nuestro segundo trabajo. Sus ocupaciones no le permiten seguir. Una pena.
Pero Cosme y la trucha, una bonita historia llena de valores y de sensibilidad, no podía estar demasiado tiempo sin ilustrador/a. Y así fue. En agosto conocí a través de la red, como siempre suelo hacer, a una magnífica ilustradora (diréis: “siempre dices que son magníficas/os los ilustradores con los que trabajas”…pero es que lo pienso así. Yo los busco y me enamoro de su manera de interpretar con imágenes situaciones que se parecen mucho a las que yo tengo en mi cabeza cuando escribo. ¿Cómo no voy a pensar que lo son?). Me dijo que hasta octubre no podía ponerse con el cuento, pues tenía que terminar unos proyectos y compromisos que tenía en curso. Pero, Rosa Ureña Plaza, (https://www.instagram.com/frenteyperfil/, todos los derechos reservados) no dejó pasar ni unos segundos antes de empezar a dar forma en su cabeza de artista a este nuevo Cosme y la trucha. Me asombró ver lo pronto que nos compenetramos y lo bien que, juntos, hemos dado forma a esta historia para que llegue a ser un gran álbum ilustrado. Pasamos por varios bocetos, que os traigo aquí,…


Rosa quería algo brillante, pero no acababa de encontrarlo. Quería transmitir la tartamudez de Cosme de una forma novedosa, con símbolos entremezclados con las imágenes…



Varias pruebas y al final salió este nuevo Cosme. El texto también sufrió sus recortes pues quisimos que no dijese más de lo que tenía que decir; el resto se lo dejábamos a las imágenes…
Rosa, es una gozada el trabajar contigo y está siendo algo muy bonito y muy interesante dar juntos forma a nuestro Cosme y la trucha. Me gustó mucho cómo captaste, desde que llegó a tu ordenador, el interior de esta historia en la que se respira una lucha contra la discriminación, en este caso por motivo de la tartamudez de Cosme, y en la que las escenas se desarrollan dando su valor a la amistad entre Cosme y ese animal frío y algo gelatinoso que es la trucha recién salida del agua. Hoy, desde mi entorno, te lo quiero agradecer públicamente pues con tu entusiasmo y tu implicación, estoy seguro de ello, podremos todos, en un futuro que espero sea muy cercano, disfrutar de poder verlo hecho realidad. Gracias y bienvenida a nuestro espacio de cita con la literatura infantil.
Pues ya, mis queridos seguidores, que os siento al otro lado de la pantalla, os dejo con este bonito cuento; uno de los primeros que escribí y traje a este blog.
Buenas noches y recibid un gran y largo abrazo con mi deseo de que no dejéis de soñar y de ser felices.
José Ramón.

Esta es la historia de Cosme, un niño que, causa de su tartamudez, recibía el rechazo y las burlas de sus compañeros de juegos. Cosme quiso compartir su soledad con su única amiga a partir de aquél día…no fue tarea fácil porque se trataba de una pequeña trucha de ojos negros y piel resbaladiza que no se encontraba demasiado cómoda fuera del agua…aún así Cosme se afanaba en ello hasta que de pronto…
Es una historia tierna en la que se pone de manifiesto que el cariño entre las personas debe de estar más allá de sus apariencias y sus limitaciones físicas, porque en su interior siempre hay un corazón que merece la pena ser conocido y querido.
El trasfondo es la Amistad, con mayúsculas. Pero también nos habla de la discriminación que muchas veces sufren los niños en sus juegos con los demás por el mero hecho de tener algún problema físico, funcional o del tipo que sea. Es duro decirlo pero es algo que sucede. En “Cosme y la trucha” vemos lo importante que es la amistad para sobreponerse a ese aislamiento y esa, en cierto sentido, discriminación (hablar de estos asuntos es difícil en estos tiempos porque la sensibilidad de la sociedad, en relación a ellos, está a flor de piel...A pesar de ello, creo que es un tema que debe de ser tocado con la sensibilidad que, es mi opinión, se toca en "Cosme...") que sufren los niños con algún trastorno o problema y que produce las mofas de sus compañeros menos solidarios. Vemos, como digo, cómo la amistad es la vía para su solución y su integración…aunque sea la que se tiene con una trucha. 


Era, Cosme, un niño más pequeño de estatura de lo normal y bastante delgado, para su edad, lo que llamaba la atención al resto de los niños de aquel pueblo de montaña en el que se desarrolla el cuento que voy a relatar. Además, Cosme, tartamudeaba un poco, sobre todo cuando se ponía nervioso. Nadie quería ir con él.
Era ya principios de julio y se presentaba un verano caluroso, aún más que de costumbre, pues se venía padeciendo en la zona una sequía importante desde hace más de un año.
El río que bordeaba el pueblo llevaba seco desde principios de abril, excepto en “el lago”: un ensanche de gran superficie del propio río que, todavía, mantenía agua con una profundidad que permitía que más de una trucha permaneciese allí hasta el invierno. Este paraje suponía un buen reclamo para los pescadores de la comarca y los que venían de más lejos. Aquel año no se habían visto demasiados.
Cosme decidió que, como estaba muy solo y nadie quería jugar con él, se iría al lago e intentaría pescar algo. Como jamás lo había hecho, trataría de imitar a los pescadores a los que más de una vez observó.
Como caña serviría una rama; de sedal, una cuerda que cogió a su padre del desván; valdría como anzuelo un alfiler doblado del costurero de su madre. Como cebo, cogió miga de pan del día anterior. No olvidó, por supuesto, un buen cubo para llenarlo con la pesca.
Llegó al lago. No había nadie. Perfecto, todos los peces para él, pensó. Lanzó la cuerda con el “anzuelo” sujeto en su extremo y pinchado en él una bola de masa de pan.
–Se-seguro que lle-lleno la bol-bolsa de pe-pe-pescados –dijo nervioso.
 Pasaron un par de horas sin sentir ni un solo tirón. El cebo lo tuvo que cambiar varias veces pues, al contacto con el agua, se reblandecía y se caía. Aún así, estaba casi seguro de que algo pescaría.
Lo que no sabía Cosme, es que………………………………………………………..

Cosme la miraba sin perder detalle. Vio unos ojos angustiados, que lo miraban fijamente. La cogió con sus pequeñas manos  y le dijo:
–Me- me llamo Co-Cosme ¿Y tú?
La trucha, cada vez se movía menos y los ojos suplicaban algo que Cosme no alcanzaba a comprender.
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Un buen día, mientras esperaba, vio como llegó al lago un hombre, subido en una bicicleta. Tras dejarla apoyada en un muro cerca de la carretera, bajó al lago y se preparó para un magnífico día de pesca.
Cosme se asustó un poco, pues le vino a la cabeza la idea de que el recién llegado pudiese pescar a su amiga.
Cosme estaba inquieto. No sabía cómo podría evitar que aquél la pescase y se la llevase para siempre.
El hombre lanzó su aparejo y, no habían pasado ni cinco minutos, cuando ya habían picado. Su caña se dobló exageradamente y sacó por los aires una magnífica trucha.
Cosme palideció.
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lunes, 30 de abril de 2018

PAN CON MIEL mejorado




Buenas noches, mis queridos seguidores de mis historias e ilusiones. He estado dudando sobre el tema que hablaros hoy y al final me he decidió por una de mis historias preferidas. Los cuentos, fundamentalmente, sirven para hacernos volar con la mente; pretenden que salgamos de nuestro mundo y volemos a mundos imaginarios. Y diréis, ¿pero por qué nos dice que los cuentos nos permiten nada a nosotros, personas mayores? ¿No son los cuentos para los niños?
Cuando me inicié en esta maravillosa actividad me planteaba qué era lo que quería escribir…y no supe contestarme ni identificar una línea clara hacia la que dirigirme para sofocar la necesidad de escribir lo que tenía, en aquella época, dentro de mí. No sabía, exactamente, para quién escribir. Ahora me es más fácil: sé lo que quiero transmitir y a quién le quiero contar mis historias. He definido claramente cómo canalizar mis ansias de contar cosas. En aquella época, en mis inicios en este alucinante mundo del contador de cuentos, me refiero allá por el año 2010 (acabo de leer mi primera entrada en este blog, en octubre de 2011, en la que me presentaba: https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com.es/2011/10/presentacion.html ¡qué pardillo era!...sigo siéndolo pues me queda muchísimo camino por recorrer en este mundo de la literatura infantil), contaba únicamente historias y fantasías que fluían en mi mente, sin pensar quién las iba a leer o escuchar. Después me pregunté a quién podrían interesar y, al final, me di cuenta de que, sí bien la mayoría de ellas iban destinadas a pequeños de entre 5 y 9 años, también enganchaban a personas como vosotros, mis queridos amigos aquí. Vosotros, nosotros, los que tenemos más años que nueve, nos gusta, a través de estas historias vivir mundos e ilusiones “blancas”, de niños. Nos gusta, por una parte, retrotraernos a nuestros pocos años y, por otra, en este mundo de tantas cosas macabras y desagradables con las que nos topamos diariamente a través de televisión y los periódicos, encontrar descanso y entrar unos minutos al mundo de ideales y entornos nada complicados, a los que disfruto conduciéndoos. Vosotros sois los que, engatusados (permitirme esta palabra cariñosa) por lo que os cuento, después hacéis partícipe a vuestros pequeños y conocidos. Sí, me di cuenta que escribía para mayores y pequeños y eso me gustó mucho más de lo que inicialmente pretendía. Así, siendo este blog para mayores, hablando de lo que a los niños les gusta, me permite contaros todas estas cosas que os cuento para introducir cada entrada y, también, otros relatos, esos sí, para mayores. En fin, que estoy encantado de poder provocaros sensaciones y recordaros situaciones, a veces olvidadas, que nos llevan a encontrarnos a gusto en nuestro rincón. Gracias por estar al otro lado de la ventana de vuestra tablet, vuestro móvil (no se ve demasiado bien…) o vuestro ordenador. Yo siempre os escribo desde mi portátil.
¿Y que os traigo hoy?  Pues es quizá el cuento con más fantasía de los que tengo escritos. Me refiero a Pan con miel. Y os lo traigo porque, aunque es uno de los cuentos que mejor conocéis los antiguos del blog, ha sufrido unos cambios en su proceso y en su redacción. La ilustradora con la que trabajaba en su diseño, tras casi cinco años de no avanzar en la búsqueda de editoriales, en parte por su poco empeño en este trabajo de equipo producido por sus múltiples compromisos en otras áreas de su vida, nos llevó a romper nuestro acuerdo verbal y no de muy buenas maneras…”Pan con miel”, creo que es uno de mis mejores cuentos y no debía estar parado tanto tiempo…ya esperé más de lo que cualquier otro lo hubiese hecho y ante mi insistencia buscando una mayor implicación por su parte a la hora de sacar adelante nuestro proyecto, tanto en la búsqueda y trato con editoriales como en la definición del proyecto más acorde con lo que esperan las editoriales de una nueva oferta, decidimos de mutuo acuerdo terminar nuestro camino juntos. Ahora “Pan…” está buscando otra ilustradora y espero, porque ya hemos tenido algún contacto, que pronto os la podré presentar y os va a encantar.
A lo largo de estos años en el “dique seco” he tenido tiempo de repensar lo que escribí y a confirmar que ,el final que planteé en su momento y con el que nunca estuve demasiado a gusto, realmente no era todo lo bueno que merecía el relato. No quise cambiarlo mientras nuestro acuerdo escritor-ilustradora estaba en vigor para ser respetuoso con ella y no trastocar el planeamiento que en su principio se había hecho. Una vez finalizado el acuerdo me he puesto manos a la obra y, os puedo asegurar, que ahora sí me identifico totalmente con la historia de principio a fin: ha ganado muchísimo y si antes os gustaba ahora mucho más, seguro.
Bueno, pues ya no me queda nada más que contaros algo de cómo es ahora Pan con miel.
Buenas noches a todos en este final de abril y recordad no dejar de soñar y de ser felices.
José Ramón.

Sí, dicen que los sueños se cumplen si lo son de verdad y se sueñan con intensidad. Esto debió de pasar por la cabecita de Irma cuando viendo lo desgraciada que era la vida de su familia, quiso poner en práctica lo que escrito en una Leyenda, transmitiéndose de generación en generación, llegó hasta ella. Quería ayudarles colocando en el exterior de su ventana unas bolitas de pan con miel…así lo decía la tradición.
Es una historia que irradia sensibilidad, inocencia y, sobre todo, fantasía. En ella se pone de manifiesto el amor que, una pequeña como Irma, siente por su familia a pesar de los problemas y las dificultades para salir adelante.

Irma, la protagonista de esta historia, conocía muy bien esta Leyenda pero nunca pensó hasta qué punto podría ser cierta.
Ella era la pequeña de una familia con ciertos problemas y con muy pocos recursos, a los que, sin embargo, les sobraba humildad y bondad. Habitaban en una casa en mitad del bosque que distaba mucho de la imagen de lo que podría considerarse una casa de campo y se asemejaba más a una casa de labranza, cuyos antiguos moradores poseían antaño unos campos. No era el caso actual de Irma y su familia. Más bien se trataba de una casa ciertamente destartalada.
Su padre, estaba en cama aquejado de una extraña enfermedad de la que no conocían su cura porque, sencillamente, no tenían suficiente dinero para ser tratada en un centro médico adecuado. Llevaba sin trabajo varios años.
Su madre, era el verdadero sostén de la familia. Se levantaba de noche, antes de que el Sol rompiese por el horizonte, para recorrer a pie por caminos, de fango en invierno y de polvo en verano, los casi quince kilómetros que les separaban de la ciudad. Allí, limpiaba en casas, atendía enfermos y mendigaba unas monedas para poder mantener con vida, día a día, a su familia. Para ella no existía el pasado mañana. El hoy y, como mucho, el mañana, era su objetivo. Regresaba a casa cuando el Sol ya se había despedido.
Su hermano, por ser mayor que ella, pasaba su tiempo cuidando de su padre y llevando adelante, como podía, sus estudios, ya que en ellos residía la esperanza de su familia. Asistía a clase cuando se lo permitían sus ocupaciones como jefe de la casa.
Por su parte, Irma, empezó aquel curso, con el permiso de su madre, a recorrer sola los tres o cuatro kilómetros que separaban su casa de la escuela comarcal. Hasta que creció lo suficiente solía estudiar en su casa, ayudada por su hermano.
No tenían luz ni agua corriente. En cuanto el Sol desaparecía la tenue luz de unas velas era toda posibilidad de iluminación de aquella casa. Como cocina, utilizaban un viejo fogón de hierro alimentado por maderas que, Irma, con mucho esfuerzo, se afanaba en buscar y recoger en los montes cercanos cuando regresaba de la escuela.
En su camino a la escuela siempre tenía que saltar una cerca y atravesar una finca que pertenecía a un hombre con un carácter que, a Irma, le daba mucho miedo. Por ello, en cuanto ponía sus piececitos al otro de la valla corría a todo correr, con sus libros bajo el brazo, hacia el lado opuesto de la hacienda para salir de ella lo antes posible y poder continuar su camino hacia la escuela. Ese atajo le permitía ahorrar una media hora en su camino sola por el bosque. La cosa no era tan sencilla como os la cuento: cuando estaba a mitad de camino, en su “volar” por la finca, siempre oía al hombre del carácter agrio maldecir, desde la ventana de la casa, y amenazar con darle una buena azotaina el día que consiguiese atraparla.
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Al dueño refunfuñón de la finca la vida tampoco le había tratado demasiado bien pues, aunque el dinero no le faltaba, es decir, que disponía de bastante; sí le faltaba el cariño de su familia que perdió en un incendio que hace años se llevó parte de su casa y la casa de la servidumbre que por aquel entonces tenía. Tras el incendio se volvió muy huraño y despidió a todo el servicio: cocinera, jardinero, mozo de cuadras, etc, se encerró en sus posesiones y en el pueblo cercano solo se le veía para hacer algunas compras, muy de vez en cuando, y siempre con un humor de perros.
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Un buen día, Irma, recordó la Leyenda del hombre de las montañas y se fue rápidamente a la cocina y cogió un poco de pan duro, lo mojó, e hizo unas tres bolitas que no fueron todo lo grandes que hubiese querido ya que sus manos tampoco lo eran. “Bueno, tendré que hacer más para ..........................................................

Estaba excitada y le costó conciliar el sueño esa noche. Deseaba que llegase el día siguiente para ver si la urraca .........................
Con los primeros rayos del Sol penetrando por su ventana, se despertó y fue rápidamente a comprobar si las bolas habían desaparecido. Estaban allí, en la misma posición en la que las había dejado. “No importa. Seguro que la urraca no las ha descubierto todavía”, se convenció.
Esa noche volvió a colocar una bola más y cerró los ojos rápidamente, metida en su camita y tapada con unas viejas sábanas y una remendada colcha...........................................
Quizá no sea cierta la leyenda de las bolitas de pan con miel, o quizá sí..........................................................



domingo, 1 de abril de 2018

CARGO BLUE ya despega








Hola, mis queridos seguidores, buenos días. De nuevo con vosotros en nuestro pequeño rincón. Cuando entro en el blog y me dispongo a escribiros se me para mi mundo y el tiempo deja de correr: mis problemas se difuminan, mis ansiedades se tranquilizan, mis disgustos por comportamientos de otros se olvidan, mis silencios cobran vida y mi vida vuelve con toda su intensidad. La primavera es una estación bonita pero no es mi preferida: yo soy más de otoño. Lo digo porque en esta época me siento distinto al resto del año y quizá a vosotros os pase lo mismo. Me siento más alterado, como si no fuese dueño de mis emociones, del todo; y un poco ansioso esperando que pase lo que no quiero que pase o anhelando que no pase lo que quiero que suceda…no lo entiendo ni yo pero así es como me siento en primavera. De hecho, por España decimos que “la primavera la sangre altera” y yo añado que también altera los corazones. El mío, al menos, lo está en primavera.
Me gusta darle vueltas a las cosas y buscar las razones y los motivos de mis estados de ánimo… y suelo encontrarlos. Últimamente me he tenido que poner muy a prueba y emplearme a fondo: no he encontrado fácilmente las razones de determinadas actitudes de la gente que me rodea; me ha costado ver la luz en la sombra de mis intranquilidades. Al final lo he conseguido, a pesar de la primavera. Me siento mucho más tranquilo y, como siempre, sigo mirando al futuro ilusionado.
Pero, también, esta época, me ha traído alegrías y sobre una de ellas hoy os quiero hablar. ¡Cargo Blue ha conseguido despegar! Cargo Blue, ya os conté en entradas anteriores, ha sido el principio de mi camino en este mundo de mis ilusiones; en este mundo que me permite contaros historias, simples, pero cargadas de valores y emociones. Cargo Blue es mi pequeño avión cargado de sentimientos especiales que he recibido de todos los que, en mi entorno cercano, han tenido la suerte de leerlo. Porque es un cuento especial, que nació el primero y por ello nació especial. Su “vida” hasta este momento, hasta hoy, ha discurrido entre las mentes y los pinceles de tres ilustradores que, al final, no supieron sacar la esencia de lo que significa Cargo Blue. Es que no es fácil impregnarse de un personaje que parece triste, pero no lo es; que parece solo, pero no lo está; que da la impresión de permanentemente envidiar lo que los demás tienen y su aparente bienestar y que su realidad es bien diferente. Cargo Blue es un reflejo de cómo  deberíamos enfocar nuestras vidas. Cargo Blue es un cuento especial para gente especial. Es por eso que, en la búsqueda de “su” ilustrador, no he parado hasta encontrar a esa persona que ha entendido todo esto y, sobre todo, ha conseguido plasmarlo en sus bonitas ilustraciones. Ella es, y os la presentaba en la entrada del 25 de julio del año pasado, María José Plata ( https://www.facebook.com/mariajose.platasantos?fref=ts 
http://mjplatailustracion.blogspot.com.es/2016/12/pintando.html  todos los derechos reservados). Entre ella y yo, por fin, hemos podido llegar al hangar de nuestro pequeño avión de carga y sacarlo a volar. Gracias, María José, por tu sensibilidad al dar vida a nuestro Cargo Blue. Esta siendo una gozada trabajar contigo y estoy seguro de que pronto podrá verse en las librerías. De momento ya está listo para enviarlo a las editoriales y esperar a que alguna pueda interesarse por él. No sé si encomendarme a la Virgen de Loreto, patrona de la aviación española, para ver si nos puede echar una mano J. De momento os traigo hoy la portada de nuestro trabajo y una parte de una de las maravillosas ilustraciones que podréis encontrar en su interior y que no quiero mostrar entera para no revelar aspectos importantes de la historia que os cuento en sus páginas. Espero que os guste.
Pues nada más, mis queridos seguidores. Hoy os quería hablar de cómo me siento en esta primavera y compartir con vosotros la maravillosa sensación de ver como mi cuento favorito inicia decidido su camino hacia la publicación. Espero poder pronto hablaros de ello y de cómo podrá empezar a ser apretado entre las pequeñas manos de unos niños, ansiosos, sentados en el suelo de moqueta de su librería de cuentos infantiles.
Buenas noches y no dejéis de soñar y de ser felices.
José Ramón.

Cargo Blue es la historia de un joven, feliz y responsable avión de carga.
Abrazado a él –porque en el discurrir de la historia se desea abrazarlo- nos guía por su vida y nos presenta a sus amigas, las nubes. Sí, Cargo Blue no tiene más amigas que las algodonosas nubes blancas que le arrullan y le dan el calor que no tiene en tierra firme.
Ésta es una tierna historia en la que se nos sugiere que la belleza y riqueza de las personas no es siempre lo que se nos muestra de ellas exteriormente, sino lo que guardan en su interior.
“Cargo Blue”, desde el momento que fue escrito, no ha dejado de ser una referencia y guía de estilo de vida, no siempre fácil de seguir.

Me llamo Cargo Blue y mi vida no podemos decir que sea atractiva. Si hay una palabra que la puede definir, esta es Soledad u Olvido. Cualquiera de las dos están muy unidas al día a día por el que discurre mi vida desde que, hace pocos años, pues todavía soy muy joven; relevé a mi padre, un viejo avión de carga, al que, por su edad, no se le permitió volar más.............................................................................
Pero, ¿sabes qué es lo que menos me gusta?; que no se lo puedo contar a nadie, porque estoy solo. Bueno, tampoco es muy cierto esto que digo, ya que hay veces, una por semana más o menos, en las que por las noches entran sin avisar algunas personas con unas viejas máquinas que hacen mucho ruido y desprenden un humo que me hacen toser; me abren la panza y empiezan a meter muchas cajas y mercancías en mi interior. Eso me indica que, a las pocas horas, normalmente de madrugada, debo de iniciar mi viaje con mucho sueño por el despertar temprano. Ahora soy joven y no me importa demasiado, pero lo mismo hacían con mi papá y el pobre ya era muy mayor para eso.
El viaje, como te cuento, lo inicio cuando el Sol todavía no ha salido; hace frío y muchas veces hay una niebla que, encima, me dificulta la visión. Me gustaría tener una bufanda para no pasar tanto frío, pero es que no existen bufandas tan grandes para aviones......................................................................
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Como te decía, me gusta oir la música y ver la alegría con la que los pasajeros entran en los aviones, en las terminales de embarque.
Lo que daría, aunque sólo sea eso, por estar aparcado junto a ellos, cuando están recibiendo a familias con niños. Me gustan mucho los niños pues, aunque son un poco revoltosos, , hablan mucho y se ríen, y cuando corren por los pasillos del avión, hacen.............................
Un día cambió mi vida. Por la noche llegaron los hombres de siempre, con la máquina del humo negro, y me llenaron la panza de más cajas de lo normal. Estaba asustado porque no estaba acostumbrado a tanto peso.
Al llegar la hora de salir, abrieron las puertas oxidadas de mi hangar.................................
Como digo, aterricé entre polvo y piedras y me hice un poco de daño en una rueda, aunque el susto y el dolor se me pasaron rápidamente.  ..................................................






martes, 20 de febrero de 2018

MI ATARDECER




Hola, amigos, buenas tardes. Hoy os traigo un nuevo microrelato que me han seleccionado para formar parte de una antología junto con otros 449 elegidos de más de 800 participantes. No es que sea muy aficionado a transmitir sentimientos en muy, muy, pocas líneas, pero como cuesta poco tiempo hacerlos, en relación con el que cuesta para dar forma a un relato más largo o, en mi caso, un cuento, pues me divierte y pruebo a ver si pillo al jurado despistado y tengo la suerte (se necesita algo más que suerte…) de ganar algún concurso.
Me han seleccionado para formar parte del libro que editarán (para comprarlo: http://www.diversidadliteraria.com/librer%C3%ADa/libros-concursos/microatardeceres-i/ Como os he dicho en otras ocasiones yo no gano ni un solo euro con las ventas de los libros, ni con nada que tenga que ver con ellos, pero os lo pongo aquí por si alguno le pudiese interesar. Mi único premio, no habiendo ganado ni quedado finalista, es el haber sido incluido en la obra…siempre es importante) y por ello os lo quiero ofrecer para que podáis disfrutar de este género tan difícil. Yo estoy satisfecho como quedó.
Habla de lo que significa el atardecer en todo su sentido y con todos sus significados, figurados o reales. No os cuento más porque si algo tienen bueno este tipo de relatos es precisamente la cantidad de emociones que pueden suscitar en los lectores y en el momento de su lectura. Así es que os dejo con Mi atardecer.
Ya sabéis: soñad y sed felices. Un gran y cariñoso abrazo a todos vosotros.

Nunca supe qué significaba para mí "el atardecer". Nunca supe lo qué se supone representa un atardecer. Siempre quise descubrir, en las horas en las que se confunden las sombras, qué se llevaba el atardecer. Nunca me dio tiempo a entenderlo…Mi atardecer me pillo por sorpresa.



miércoles, 14 de febrero de 2018

"CHANO", MI AMIGO







Hola, mis queridos seguidores y compañeros de sala, en esta “vip” como, a semejanza de la de una estación, la definía en la entrada del 15 de noviembre de 2016 (https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=7841991252239299463#editor/target=post;postID=482724195791458320;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=31;src=postname) en la que os presentaba este cuento sobre “Chano”, mi amigo ciego.
Tengo hoy una sensación extraña. Es como cuando hemos estado un tiempo fuera de casa y vuelves a abrir la puerta de tu hogar; ese sitio en el que te sientes cómodo, entrañablemente a gusto; en el que te sientes seguro y libre para interpretar tu vida como consideras, sin miradas ajenas. Sí, tengo la sensación de volver a mi hogar, a mi grupo en el que os incluyo a todos. Y diréis: ¡Nos confundes! ¿No estás siempre en tu hogar cuando entras en esta ventana y pasas un rato con nosotros? Y os digo: sí, así es. ¿Entonces? ¿A qué te refieres?, me replicaréis. Pues os lo trato de explicar. Las últimas entradas que he traído a nuestro blog han sido una incursión por un género desconocido para mi escritura en el que no me había aventurado… aunque, para seros sincero, sí os digo que alguna idea tenía en mi cabeza desde hacía tiempo. Ese nuevo mundo, para mí, el de la novela o relatos “negros”, es como si hubiese estado fuera de mi hogar un tiempo. Me encontraba en una correría, discurriendo por caminos en los que no pisaba seguro e iba con todas mis reservas y precauciones. Vuestros “me gusta” y comentarios en facebook me fueron dando tranquilidad y seguridad hasta hacerme disfrutar con lo que quería regalaros…pero no dejaba de estar fuera de casa. Estaba fuera de mis cuentos, de mis historias para los más pequeños, de la literatura infantil con la que me comunico con vosotros desde hace ya unos cuantos años y, de eso, dan fe las 30.800 visitas que ya casi tenemos en el blog. Ya estoy de nuevo en casa y os traigo, por tercera vez, mi cuento sobre Chano.
En la entrada de 3 de mayo de 2017 (https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=7841991252239299463#editor/target=post;postID=5305063508017567153;onPublishedMenu=allposts;onClosedMenu=allposts;postNum=19;src=postname) os traía por segunda vez esta entrañable historia y os presentaba al ilustrador con el que he tenido el placer y el honor de trabajar en un proyecto que ya tenemos terminado y estamos buscando editorial. Él es, como ya conocéis algunos, Javier Monsalvett (todos los derechos reservados), http://monsalvett.blogspot.com.es/. En este enlace también podéis ver más cosas de este magnífico ilustrador con el que he tenido la suerte de toparme: http://ultrarradio.com/artista/javier-monsalvett/.
Estamos ahora, como os digo, en busca de editorial y esperemos que pueda ver la luz pronto porque, realmente lo pensamos los dos, ha quedado un gran trabajo. Vosotros opinaréis qué os parece. Espero que os guste.
Seguro que alguno piensa por qué no contactamos con la ONCE, por ejemplo. Pues os diré que, en su momento, lo ofrecí y me dijeron que solamente cogían proyectos realizados por sus asociados. Una pena. Creo que es un cuento muy acorde con los ideales que persigue tan prestigiosa y querida Organización.
Bueno, pues nada más en mi reencuentro, tras este parón de arriesgarme en otro género, con la literatura sobre la que me gusta escribir mucho: la infantil.
Un cariñoso abrazo a todos vosotros que estáis al otro lado de la pantalla y seguid soñando y siendo felices, que sé que lo intentáis y lo conseguís…la mayoría de las veces.
José Ramón.

Esta corta historia nos acerca un poco a la vida de las personas invidentes y por extensión a todos los que tienen algún tipo de limitación. “Chano”, mi amigo es una tierna historia con una moraleja final: “no siempre lo de los demás es mejor que lo nuestro” Malgastamos la mitad de nuestras vidas anhelando lo que tienen otros sin valorar lo nuestro y lo que llena nuestro mundo. Esta historia se desarrolla en un bellísimo pueblo del sur de España y trata sobre la vista de un ciego; sobre todo aquello que imaginamos puede llegar a ver un invidente…con los ojos del alma. Recorreremos, guiados por el bastón de Chano, los lugares más bellos de su entorno que bien conoce. Se trata de una historia llena de anhelos, de riqueza interior, de superación personal y, por ello, de una historia que nos puede ayudar en nuestra vida personal…a mí, por lo menos, lo ha hecho.


Esta historia que voy a contaros es la de mi amigo Sebastián, “Chano” para todos los que le conocemos y le queremos.
Chano vive en un blanco, muy blanco y bonito, pueblo del sur  de España que mira sereno al Atlántico por donde tantos ataques recibió en el pasado; y por donde tantos amigos de tantos lejanos países, hoy, traen consigo sus costumbres, ilusiones y tiempo para compartirlo con sus habitantes, entre blancas paredes que canalizan las serpenteantes y estrechas callejuelas. En él viven gentes forjadas por el salitre, los vientos y la bravura de su mar.
Sebastián “Chano” lo conoce bien y, aunque nunca lo ha podido ver y admirar con sus ojos, no deja de imaginarse en su mente cómo serán todas aquellas casas y cosas que lo rodean. Sebastián “Chano” es ciego.



Suele levantarse muy temprano, cuando el Sol acaba de desperezarse y con sus rayos empieza a tantear los muros de los habitantes todavía por despertar. No perdona el paseo paralelo al río. Sí, en su pueblo muere alegre el río para confundirse con el océano. Siempre se detiene en el mismo lugar, sobre el puente, y allí da media vuelta y fija su mirada –que aunque no lo creáis los ciegos también la tienen– en donde supone se encuentra su tranquilo pueblo a aquellas horas.
–¡Cómo me gustaría poder disfrutar de esta armonía de colores, luces y blancas paredes! –suele desear tanto verlos…
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En su pueblo también hay una zona donde el terreno se corta y cae amenazador sobre unas bonitas calas. Allí es dónde Chano mira con su alma, disfrutando del último calor del Sol antes de enrojecer ante las cientos de miradas que le suelen contemplar: con toda su grandeza, al Sol, no le falta un “algo” de timidez.
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A veces pensamos que lo que tenemos no es lo mejor del mundo y malgastamos nuestras vidas deseando lo de los demás…
Sebastián, Chano, a mí me ha ayudado a apreciar lo que soy y lo que tengo, y eso nunca se lo podré pagar…al menos procuro darle mi amistad.




martes, 23 de enero de 2018

LÍNEA 29 (capítulo quinto y último)






Pues ya hemos llegado, mis queridos seguidores, al final de este recorrido, novedoso para mí, por los railes de una historia que pretendía ser del género “novela negra”. Para mí ha sido muy gratificante y muy divertido. Lo hice pensando en todos vosotros. Como os dije, quería regalaros algo completo de mi literatura y de mi manera de escribir. Espero que haya sido algo agradable para todos, al menos para la mayoría, y que os haya hecho pasar unos ratos muy nuestros, de tranquilidad en nuestro espacio. Esa era mi única intención. Quizá me anime, en un futuro próximo, a repetir la experiencia. De momento, hoy, cambiamos, con este capítulo final, de género literario y nos volvemos al infantil que lo vamos a coger con muchas ganas y lo haremos con un trabajo finalizado, que personalmente me parece que ha quedado muy bien, y que ya conocéis. De momento no os digo nada más. Pero antes, os quiero obsequiar con algo muy personal que dudo que ningún escritor lo haya hecho antes. Pero vosotros sois especiales para mí y yo sí quiero compartir con vosotros el esquema y planeamiento que he hecho para este relato de cinco capítulos que hoy hemos terminado. Al final, en dos fotografías, os lo presento. Espero que os guste también. No es nada del otro mundo pero…es mío…muy privado…y lo quiero compartir con vosotros.
Antes de despedirme os recuerdo que no debéis leer este capítulo final sin antes haber leído los cuatro anteriores:
Como siempre: no dejéis de soñar (lo que sea…)y de ser felices (con quién sea…). Un cariñoso abrazo.
José Ramón.


La información que le di, a Sera Trescantos, fue el hilo conductor durante las indagaciones y clave para que el asesino se derrumbase en la sala de interrogatorios cuando le preguntaron por determinados detalles. Contó sus motivaciones y cómo lo mató.
Pedro Raspeño, tenía demasiados motivos para asesinar a su compañero en la Línea 29: la vida no le trataba demasiado bien y le costaba mucho esfuerzo sacar adelante la familia numerosa a la que su aportación económica era la única que llegaba. Los fines de semana representaban una ocasión muy importante para la salud del matrimonio: eran los únicos dos días en los que, Pedro, podía dedicarse por entero a ayudar a su mujer y compartir el pesado trabajo para sacar adelante a sus cinco hijos. Gabriel Pocamonta, fue el causante de que esa posibilidad se esfumase y que tuviese que buscar, y encontrar a duras penas, otros trabajos inciertos durante la semana, pues su sueldo no le llegaba para que los siete pudieran vivir dignamente. Pedro tenía el suficiente rencor y motivaciones no le faltaban para haber matado al Pocamonta. Su preparación era la adecuada gracias a su pasado como integrante del área de inmunología del Hospital Central…Pero él no fue el asesino.
Pedro Raspeño y Anselmo Rubio estuvieron todo el viaje sentados juntos y hablando de sus cosas; entre ellas de que, el practicante, que tenía sobrados motivos para vengarse de Gabriel, acudía ese día a la ciudad para recoger una serie de medicamentos para su clínica veterinaria, entre ellos el denominado Tiopental, producto que fue hallado en el cuerpo del cadáver y fue la causa, casi instantánea, del fallecimiento del Pocamonta.
El Tiopental es un medicamento utilizado para la eutanasia de los animales. Medicamento potente que, inyectado, y en dosis adecuadas, produce la muerte del animal; en dosis elevadas, como fue el caso, produce la muerte casi instantánea de una persona. Produjo la muerte de Gabriel.
Anselmo tenía motivos más que suficientes para asesinarlo. Además, era el mejor preparado para llevarlo a cabo.
Luis Martos, en su afán investigador tras Anselmo, pudo ver a Cebrián, aquella mañana, salir de casa del veterinario/practicante con algunos artículos en una bolsa que se metió en el bolsillo de su abrigo, tras tirar, en un cubo de basura próximo, una cajita de cartón, de esas que contienen medicamentos; cajita que fue recuperada por Luis Martos, mientras esperaba la salida del propio Anselmo. Cebrián y Anselmo eran amigos de la infancia y esto, Luis, lo sabía. Por eso, instintivamente, se guardó la cajita de Tiopental, sin saber muy bien para qué se utilizaba ese medicamento. Cebrián había entrado en casa de su amigo totalmente desquiciado y salió de ella más tranquilo.
A la hora de ir a coger el autobús, Anselmo, abandono su vivienda y, Luis, fue tras él hacia la caseta del bus donde nos encontramos y nos saludamos.

Tan pronto Luis me contó lo que cogió de la basura yo recordé algo que había olvidado. Cuando llegué a la parada vi en la papelera uno de esos plásticos que sirven para, en su interior, portar una jeringuilla. Algo me dijo, quizá mi sexto sentido, por el trabajo que tengo, que debía cogerlo y lo hice una vez todos habían subido al autobús. No recordaba haberlo hecho pues fue un acto instintivo y lo hice cuando Luis y yo comentamos los eventos de aquella mañana fría en Gargantilla.
Anselmo proporcionó el Tiopental a Cebrián. Éste llego en un estado nervioso preocupante y fuera de si. Le contó a Anselmo que necesitaba deshacerse de los perros del Pocamonta, que no le dejaban descansar y que ya no aguantaba más. Anselmo le proporcionó el líquido mortal sin demasiados reparos pues estaba claro que Gabriel no era Santo de su devoción.
Serafín Trescantos, una vez conocido el producto hallado en el cuerpo de Gabriel, ordenó la inmediata detención de Anselmo, veterinario de Gargantilla. Pero él no lo mató.
Luis me contó también que, a mitad de trayecto, aprovechando la subida de bastantes personas en la parada de Torreanclada, la más importante del recorrido y ya próxima a la capital, Cebrian, abandonó su asiento y ocupó uno en las últimas filas.
Todo lo tenía así pensado Cebrián Conde, asesino confeso de Gabriel Pocamonta.
Con toda esta información que proporcioné a mi amigo Sera, consiguió que Cebrián confesase la utilización del Tiopental para algo más que para mandar al otro barrio a los odiados perros.
Tras la confesión, Cebrián, está en prisión incondicional, por presunto asesinato —¡qué eufemismo!—, en espera de juicio. Anselmo quedó en libertad con cargos por complicidad en el intento de acabar con los animales/objeto de Gabriel.
Lo bueno del caso, siempre veo cosas buenas en todos las macabras situaciones sobre los que tengo la oportunidad de escribir, es que, Cebrián, en la cárcel, ha encontrado la paz y el descanso que se le ha negado en su vida en libertad. Seguro que, en breve, recuperará su equilibrio emocional.
A, Pedro Raspeño, tras conocerse todos los detalles de la historia, La Comarcal, le “devolvió” el turno entre semana que, por justicia, le correspondía.
Yo, ahora, voy a hacerme un té negro con jazmín, muy caliente, claro: es mi preferido cuando relato mis crónicas. Me pondré a escribir sobre todo lo que pasó en la Línea 29 esta semana. Como, bien seguro, diría Rosaura: ¡vaya tela, el trabajo que tengo!


Fin.