lunes, 12 de octubre de 2020

MIS CUENTOS DEDICADOS

 




Hola, amigos, buenas tardes. Os informo que durante los meses de octubre y noviembre de 2020 se pueden adquirir, mis dos cuentos ilustrados, dedicados en Librería San Pablo, en Albacete, España.

Por cierto, hoy es nuestro día de la Fiesta Nacional. ¡Feliz día a todos los españoles!

Un abrazo grande para todos vosotros y recordad no dejar de soñar y de ser felices..

José Ramón


domingo, 11 de octubre de 2020

Mis cuentos a trozos. EL GLOBO DE LA VIDA

 


Hola amigos, buenos días a todos. Ya tenía ganas de volver a contaros cosas de estas que me fluyen y que no quiero filtrar demasiado…filtrar algo, sí, porque en esta época de ansiedades los ánimos no están para muchos problemas y cualquier cosa nos hace saltar y si no filtro se puede armar la gorda. Tenemos, al menos yo sí intento hacerlo, que aguantarnos las ganas de tirar por la calle de en medio, como decimos por aquí, por España. Me da la impresión de que se nos agolpan los conflictos: en la faceta profesional, en la faceta familiar, en la afectiva, en la de ocio y los hobbies…A mí, aunque no lo creáis, los he tenido y algunos siguen estado presentes, en todas esas áreas y alguna más. Quizá no sea una realidad pero mi estado de ánimo, en esta época, me hace vivir situaciones no demasiado agradables en las que me encuentro con gente que realmente no son capaces, en tiempos de pandemia, de resolver las complicaciones que esta realidad provoca y arremeten contra todo lo que se les cruza por delante. Sí, en estos meses no acabo de encontrar la tranquilidad que siempre he buscado y que casi siempre he conseguido. No es una época fácil para nadie.

Lo que sí me gustaría es poder tener la capacidad de desplazarme en el tiempo atrás y poder reorganizar mis cosas mejor. La vida siempre es complicada. Es complicado tomar decisiones cuando no se sabe con certeza cuál va a ser el resultado de las mismas. Una vez que se vive el resultado y que no es como suponíamos…sería bueno poder volver atrás y modificar en algún sentido el camino que se emprendió. Y os preguntaréis si podría ser un poco más explícito pues parece que me refiero a experiencias personales…No creo que sea necesario serlo...recordad que os he dicho que algo debo filtrar... Solo pretendo llevaros a imaginar la posibilidad de que pudiésemos viajar en el tiempo y preguntarnos…¿a dónde iríamos? ¿En qué punto de nuestra historia pararíamos este transporte que nos pudiera conducir a través del tiempo?

Os propongo un juego. Coged un papel, o el blog en el que escribís vuestras cosas. Coged vuestro diario, el que tenga la suerte de poder tenerlo (cuando tienes la sensación de que alguien puede llegar a leerlo es muy difícil aventurarse a iniciarlo), y escribid sobre eso. Plantead la fecha, el momento específico, el lugar en cuestión al que os gustaría viajar para, al menos, reconsiderar las decisiones que tomasteis o, si no lo hicisteis, decidir cuál hubiese sido la mejor postura que hubieseis debido tomar. Hacedlo y os sorprenderéis. Y contad lo que podáis contar (filtrado, jajajaja) en los comentarios de esta entrada.

Pues de esto va esta entrada. Ya sé que la mayoría lo sabíais pues ya conocíais esta historia de fantasía en la que trato de hablar, fundamentalmente, de lo importante que es la familia en nuestras vidas. Pero seguro que, aun conociéndola, habéis encontrado algún matiz nuevo que hace que esta historia pueda estar muy de actualidad.

Procuré, cuando la escribí, que fuese una historia enfocada para niños en el rango superior de las edades para las que me gusta escribir, de 5 a 10 años. Y también pretendí que pudiese transmitir sensaciones a los mayores, a ellos que seguro compartirían en algún momento la lectura con sus pequeños. El texto está elegido para estimular la lectura de los pequeños lectores y he tratado de utilizar palabras que les sirvan para incrementar su vocabulario. Si a eso que os cuento le añadimos sus ilustraciones, El globo de la vida representa un proyecto muy atractivo que está buscando editorial y que esperemos pueda encontrarla más pronto que tarde.

Os hablo ahora de su ilustradora, la que me acompaña en este proyecto. Ya lo conocéis muchos de vosotros. Se trata de, Ana Forradellas (reservado todos los derechos). Aquí os traigo su web en la que podréis admirar como da vida a todo lo que le pasa por su mente de maravillosa artista: https://www.anaforradellas.com/. Especialmente os llevo de la mano a: https://www.anaforradellas.com/blanco-y-negro. Estoy seguro de que os va a enamorar como a mí me pasó.

En este enlace podéis leer de qué va esta historia y el proceso seguido por Ana Forradellas. Espero que os guste también: https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2017/09/el-globo-de-la-vida.html.

Pues ya no me queda más que, tras dejaros un trozo de esta historia y su sinopsis, enviaros un gran abrazo y desearos, una vez más, que no dejéis de soñar y de ser felices…con las pequeñas cosas que es donde se encuentra la felicidad.

José Ramón.

 

El “Globo de la Vida” es una historia de fantasía en la que podremos soñar, de la mano de Justino, con viajar al pasado y tener la oportunidad de cambiar algo de lo que sucedió entonces y de lo que no estamos demasiado contentos. El medio de viaje: un globo.

En este relato se ensalza, fundamentalmente, lo importante que es la familia en la vida de una persona y el cariño que debe existir entre sus miembros.

 


Esta historia que paso a contar, me la contó en su día el protagonista de la misma, aunque yo no me la he llegado a creer nunca. Algo tan maravilloso no ha podido llegar a suceder. De todas formas, como me la contó, hoy yo la relato aquí.

Justino era un hombre que ya pasaba de los treinta. Vivía en una pequeña casa de campo que en su día formó parte de lo que estaba llamado a ser una granja muy productiva, de las mayores de la comarca, si no llega a ser por la desgracia que sufrió en su niñez. Dedicaba todo su tiempo y sus esfuerzos a cuidar de su abuela, ya anciana y desde hace años impedida.



Cuando podía, y el cuidado de ella se lo permitía, con su vieja furgoneta realizaba encargos y transportes  que le reportaban un dinerillo, con el que iban sobreviviendo los dos, más mal que bien.

Pertenecían, en su tiempo, a una familia adinerada; pero debido a la desgracia que cayó sobre ellos, cuando Justino tan sólo contaba con nueve años, les hizo tener que ir vendiendo las tierras que rodeaban la casa, hasta donde la vista alcanzaba; y las reses cuya magnífica carne vendían a buen precio en los mercados de la zona.

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Él me seguía contando…

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Un buen día acababa de llegar de hacer unos transportes cuando, de repente al bajarse de su furgoneta, vio uno de esos grandes globos de colores que, en los días de buen tiempo, se divisan surcando los parajes  como aquél en el que vivían Justino y su abuela.

Ante su asombro, el inmenso globo de bonitos colores, tomó tierra muy cerca de donde él se encontraba. Lo venía conduciendo un hombre de edad difícil de calcular, pero con una sonrisa y mirada especiales. Con un gesto de la mano le invitó a subir a su nave. Él, Justino, no supo el porqué accedió a la invitación, sin conocerle de nada y, sobre todo, porque debía atender a su abuela que llevaba toda la mañana sola. No lo supo, pero lo hizo.



Subió a la cesta del globo con la ayuda, sin mediar palabra alguna, de aquel cautivador hombre. A continuación, el quemador soltó un chorro de fuego y el globo comenzó a elevarse. Empezaron a meterse entre las nubes blancas que esa mañana cubrían parte del cielo, mientras Justino veía alejarse su casa, desapareciendo de su vista, con cierta preocupación.

Pasaron entre ellas un tiempo que Justino fue incapaz de calcular. Estaba un poco asustado, pues se decía cómo había sido tan imprudente de subirse a ese artefacto: sin saber a dónde iba; ni quién era ese hombre que con maestría lo guiaba; ni, sobre todo, cuándo iba a regresar.

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¡Por fin, salimos de las nubes!, dijo aliviado al ver de nuevo su casa  y que estaban descendiendo.

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Ellos estaban sorprendidos de que alguien hubiese venido en globo a visitarles. Le dieron una calurosa acogida mientras empezaban las presentaciones.

–Me llamo Damián y este es mi hijo mayor Alberto –dijo el señor.

Justino no salía de su asombro. Estaba totalmente aturdido, pero respondió al saludo.

–Encantado, me llamo Justino…

–¡Igual que yo, papá, se llama igual que yo! –Se apresuró a decir el pequeño.

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No había terminado de reaccionar, Justino, cuando llegó uno de los trabajadores de la finca, de su finca, y le dijo a su padre que en la parte norte de la alambrada había descubierto un agujero, posiblemente abierto por algún cazador furtivo. Sin más, su padre invitó al recién llegado a subir en la parte delantera de la carreta, junto a él, para que les acompañase y así tendría la oportunidad de enseñarle la finca. Detrás se subieron los dos chavales.

Justino tuvo unos momentos de reflexión durante el inicio del recorrido………………….

 


jueves, 13 de agosto de 2020

PAN CON MIEL, en octubre en las librerías

 


Hola, amigos, buenas tardes. De nuevo con vosotros en esta tarde que, al menos por Valencia, es muy, muy calurosa. La humedad provoca que la sensación térmica sea altísima y tengamos que estar permanentemente con el aire acondicionado encendido.

Hoy quiero compartir con vosotros nuestra alegría porque un nuevo cuento ilustrado verá la luz, de nuevo de la mano de Sar Alejandría. De ello os hablé en la entrada https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2019/07/pan-con-miel-mi-segundo-proyecto-que.html y os recomiendo que volváis sobre ella porque os contaba cosas interesantes sobre el cambio que sufrió “Pan con miel” que es el cuento del que os quiero hablar hoy. Sí, estamos contentos porque verá la luz el próximo octubre. Mi compañera en este trabajo, Mari Carmen Mordom  https://www.mcarmen-mordom.com/  https://www.facebook.com/mcmordom/ (todos los derechos reservados), está terminando de dar color y refinando los bocetos en los que, junto al texto, hemos estado trabajando duramente.



Creo que el resultado es espectacular.



Estamos encantados con lo que hemos sido capaces de crear, lo que será un magnífico cuento ilustrado que va a enganchar a todo el que se acerque a sus páginas. “Pan con miel” está lleno de fantasía. Yo quise escribir un cuento para niños cargado de fantasía. Un cuento distinto al resto que he escrito. Muchos buscan transmitir valores (la verdad es que todos creo que lo consiguen) como único fin; otros quieren contar, además, una historia de aventuras; pero “Pan con miel” es pura fantasía. Con él se deja volar la imaginación apoyados en una antigua leyenda. De la mano de, Irma, la protagonista, nos metemos en su mundo de ilusión y compartimos con ella ese anhelo y deseo de querer que se cumpla lo que necesitaba y quería que se cumpliese. Nos hace, por un momento, pensar en nuestras ilusiones e imaginar qué pasaría si se cumpliesen. Leyendo “Pan con miel” querríamos tener la oportunidad de poder llegar a actuar como Irma lo hizo para que sus sueños se cumpliesen. “Pan con miel es una historia cargada de fantasía e ilusión.

Hasta tanto tengáis la oportunidad de poder pasar sus páginas y disfrutar del olor a cuento nuevo os traigo estas  imágenes y estos párrafos del texto. Espero que, hasta entonces, lo disfrutéis.

Buenas noches y, hoy más que nunca, no dejéis de soñar y de ser felices.

José Ramón.

 

Sí, dicen que los sueños se cumplen si lo son de verdad y se sueñan con intensidad. Irma quiso poner en práctica lo que escrito en una leyenda, transmitiéndose de generación en generación, llegó hasta ella. Unas bolitas de pan con miel…el exterior de una ventana…la noche…una urraca…el hombre de las montañas…

“Pan con miel” es una historia que irradia sensibilidad e inocencia.

Un cuento cargado de valores: La responsabilidad, la capacidad de esfuerzo y sacrificio…

“Pan con miel” es, sobre todo, fantasía e ilusión.

 


Cuenta la leyenda que en las montañas mora un hombre de edad desconocida y del que se sabe únicamente que posee una vasija de cristal por cada uno de nosotros. El tamaño de nuestra vasija tiene que ver mucho con el número de personas que llevamos en nuestro corazón. Cuenta también, que una urraca recogerá al amanecer todas y cada una de las bolitas de pan con miel que hayamos depositado, la noche anterior, en el exterior de las ventanas de casa; con la esperanza…………..

Irma, la protagonista de esta historia, conocía muy bien esta leyenda pero nunca pensó hasta qué punto podría ser cierta.

Era la pequeña de una familia con ciertos problemas y con muy pocos recursos, a los que, sin embargo, les sobraba humildad y bondad. Habitaban en una casa en mitad del bosque que se parecía más a una casa de labranza que a una de campo y cuyos antiguos moradores poseían antaño unos terrenos. No era el caso actual de Irma y su familia. Más bien se trataba de una casa ciertamente destartalada. Su padre estaba en cama a causa de una extraña enfermedad. La falta de dinero no le permitía acudir a un centro médico especializado.

Su madre era el verdadero sostén de la familia. Se levantaba de noche, antes de que el sol rompiese por el horizonte, para ir a la ciudad recorriendo caminos, de fango en invierno y de polvo en verano, a lo largo de casi quince kilómetros. Allí, limpiaba en casas, atendía enfermos y mendigaba unas monedas para poder mantener con vida, día a día, a su familia. Para ella sólo existía el presente y, como mucho, el mañana. Regresaba a casa cuando el sol ya se había despedido.

Su hermano, al ser mayor que ella, pasaba su tiempo cuidando de su padre y llevando adelante, como podía, sus estudios. Era la esperanza de su familia. Por su parte, Irma, empezó aquel curso, con el permiso de su madre, a recorrer sola los tres o cuatro kilómetros que separaban su casa de la escuela comarcal. Hasta que creció lo suficiente, estudiaba en casa ayudada por su hermano.



No tenían luz ni agua corriente. Era muy triste ver a la pequeña trabajando tras una vieja carretilla, en busca de madera en los montes cercanos. Peleándose con las piedras del camino que abultaban casi más que ella, y le dificultaban el andar, iba a una fuente cercana de la que, a duras penas, brotaba el agua que necesitaban en casa.………………………………………………………..

En su camino a la escuela siempre tenía que saltar una cerca y atravesar una finca que pertenecía a un hombre con un carácter que, a Irma, le daba mucho miedo. Por ello, en cuanto ponía sus piececitos al otro lado de la valla corría a toda velocidad, con sus libros bajo el brazo, hacia el lado opuesto de la hacienda para salir de ella lo antes posible y poder continuar su camino hacia la escuela, sola por el bosque. Ese atajo le permitía ahorrar una media hora. Cuando estaba a mitad de camino, siempre oía al hombre del carácter agrio maldecir, desde la ventana de la casa, y amenazar con darle una buena azotaina el día que consiguiese atraparla. “Se te van a quitar las ganas de volver a entrar en mi finca sin permiso”, gritaba desaforado y realmente enojado.

“¡Cualquiera le pide permiso!”, pensaba Irma

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Un buen día, Irma, recordó la leyenda del hombre de las montañas y se fue rápidamente a la cocina, cogió un poco de pan duro, lo mojó e hizo tres pequeñas bolitas. Sus manos también lo eran. “Bueno, tendré que hacer más para……………”, pensó. “Seguro que si coloco las bolitas de pan con miel en la ventana la urraca las llevará y…………………………….

Una vez formadas las bolas las untó en miel con mucho cuidado, como el que hace un pastel para el más exquisito de los paladares. Ya preparadas y antes de que llegase su madre, pues no estaba muy segura que aprobase lo que estaba haciendo, abrió el ventanuco de madera vieja y agrietada de su cuarto y las depositó en el saliente, pegadas a los laterales, para evitar que el viento las tirase. Después se chupó los dedos: los tenía muy pringosos, producto de su esmerado trabajo.



Estaba excitada y le costó conciliar el sueño esa noche. Deseaba que llegase el día siguiente para ver si la urraca se las había llevado…………………………..



Con los primeros rayos del sol penetrando por su ventana, se despertó y…………………………….



martes, 28 de julio de 2020

Mis cuentos a TROZOS. TEJAS, ESPUMA Y SAL





Hola, buenas tardes, amigos. Espero que todos os encontréis bien en esta época en la que aparecen rebrotes del coronavirus por toda la geografía de España. Sé también que en otros paises no lo estáis pasando nada bien. Mi abrazo amigo para todos vosotros. Yo os digo una cosa: mientras no estemos todos concienciados y por la labor de protegernos unos a otros, sin excepciones, sintiéndonos familia, no venceremos a la enfermedad. Mientras no nos demostremos que nos importamos unos a otros, que nos importa lo que le pase al que está a nuestro lado en todo momento, ya sea en el supermercado, o en la parada de autobús, o esperando entrar en una tienda con aforo reducido, no conseguiremos vencer al virus. Mientras no adoptemos esa actitud, hasta que no pase eso, no levantaremos cabeza y continuaremos a merced de lo que el virus quiera hacer con nosotros y nuestro modo de vida. Y así, rodeados de sufrimiento hasta que llegue una vacuna efectiva... que todavía no se la ve cercana. Esta es la sociedad que tenemos en la que una mayoría cumple responsablemente lo que toca en este tiempo de pandemia y una minoría, por la que el virus nos sigue teniendo en jaque, piensa que todo esto son tonterías y que no sirve para nada las “ridículas” medidas de precaución que aconsejan nuestras autoridades…ellos lo saben todo y actúan como les viene en gana…por ellos, que solo piensan en divertirse y en su satisfacción personal, estamos el resto preocupados. Sé que la mayoría somos conscientes de esta situación...pero desde aquí pido a los que todavía no le han visto las orejas al lobo que recapaciten y que cambien su actitud...por los demás...por todos... por ellos mismos...que el país se está hundiendo poco a poco.  Yo os pido que sigáis alerta y que no bajéis la guardia que esto es muy serio.

En fin, vamos a lo que me trae de nuevo al blog y que no es otra cosa que otro de mis trozos de los proyectos en los que estamos trabajando. Os quiero presentar el nuevo proyecto con, MJ Arillo, una sevillana muy simpática que comparte conmigo este proyecto de cuento ilustrado y que podréis, en Instagram, ver cómo es su arte: @m.j.arillo. MJ, como así le gusta que le llamen, está dando forma a “Tejas, espuma y sal”.


Este es el proyecto que hoy quería traeros porque estamos en tiempo de verano y es época de gaviotas, barcos y agua marina. Todos los veranos suelo ir unos días al norte, a disfrutar de ese ambiente fresco del verano en el Cantábrico, a quedarme hechizado con la visión de los barcos pesqueros en el puerto, a dejarme embriagar con ese olor tan característico de las redes húmedas amontonadas en el muelle, en su orden que los profanos no entendemos, dispuestas para ser cargadas cuando el Sol se vaya a poner de nuevo. Todos esos sabores y olores este año me los voy a perder. Con “Tejas, espuma y sal” vuelvo de alguna manera a esas sensaciones que quiero compartir con vosotros.

Esta historia es una de las que menos veces ha aparecido por esta página, y esto ha sido así porque se trata de una de mis historias que más incertidumbre ha sufrido a la hora de localizar “su” ilustrador. Ya lo tiene y creo que esta vez es la definitiva y juntos conseguiremos  encontrar una editorial adecuada. La verdad es que casi hoy os podría hablar de una editorial interesada pero, desgraciadamente, por requerimientos que no vienen al caso hemos tenido que rechazar una oferta. No es que sea exigente a la hora de aceptar determinados acuerdos…sino que valoro mucho el trabajo con mis ilustradores y estoy convencido de que tienen, nuestros proyectos, suficiente calidad como para aceptar acuerdos que no son todo lo bueno que nuestros proyectos merecen.

En su día hice una bonita entrada, al menos a mí me lo pareció, y os quiero remitir a ella para que paséis un buen rato con lo que es y representa esta bonita historia: http://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2019/08/tejas-espuma-y-sal.html

Pues ya no me queda nada más que poneros el trozo que os traigo de “Tejas, espuma y sal”. Espero que os guste y os envío un cariñoso abrazo a todos los que estáis detrás de esta pantalla.

José Ramón.


Dejándonos mecer por las cálidas corrientes de aire que acariciaban aquel bonito y discreto puerto pesquero, nos adentramos en el mar disfrutando de la blanca, salada y divertida espuma…¿Nuestros guías? Pues dos  bellas gaviotas patiamarillas: Galvia y Violeta que, a través de esta historia, nos cuentan algo de su forma de vivir y de sus ilusiones…sí ellas también las tienen; y nos enseñan a compartir con ellas espacios que en principio los tenemos reservados a nosotros.

Esta entrañable historia nos habla de respeto y cariño por los animales mientras sentimos el suave roce de la brisa marina.  


 

Lo bueno que tienen las corrientes de aire, entre otras cosas, es que, aprovechadas convenientemente, ayudan a recorrer grandes distancias con un esfuerzo mínimo.

Eso lo sabían de sobra Violeta y Galvia: una pareja de gaviotas, de pico y patas amarillas, que llevaban ya un par de años volando juntas; unas veces, en alta mar, dejándose mecer por aquellas cálidas corrientes de aire; otras, formando parte de esa escolta que anuncia la llegada de un barco de pesca en su regreso a casa, tras toda la noche faenando, cargado de pescado.

Au-kyee-Kyeedecía Violeta, contenta por todo lo que se avecinaba

Au-kyee-kau-kau-kau contestaba Galvia, feliz también por las ilusiones que llevaban compartiendo en los últimos días.

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Por ello, aunque las gaviotas nunca dejan sus huevos sin cuidado tratan de evitar que puedan ser comida de animales depredadores, incluso de otras gaviotas; y los protegen de la acción de las personas que, de vez en cuando, solían subir al tejado para destruir sus nidos y los huevos en su interior, y así evitar el molesto trajinar de estos animales sobre las tejas y, sobre todo, sus incómodos excrementos que todo lo corroen, decidieron salir las dos a la vez: Violeta a procurar comida para ambos, y Galvia

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Ya arriba, Armando se topó con un nido a medio hacer con tres huevos muy grandes y muy bonitos en su interior. Se quedó mirándolos, ensimismado, con ganas de cogerlos, pero…reparó en que eran de gaviota y, mirando asustado en todas direcciones, trató de descubrir dónde se encontraba la pareja a la que pertenecían. Sabía lo agresivas que eran esas aves.

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martes, 16 de junio de 2020

Mis cuentos a TROZOS. SEGURO QUE SABES QUIÉN SOY...





Hola, amigos, buenas tardes. De nuevo con vosotros y espero que sigáis bien, ya a punto de finalizar el Estado de Alarma, en este proceso para alcanzar la normalidad de nuestras vidas…no “la nueva normalidad” como nos quieren hacer creer. ¿Qué pasará cuando vivamos como antes de la pandemia? ¿Volveremos a la “antigua normalidad”? ¿Estaremos en la “antigua normalidad”? Estamos en el proceso de llegar a la normalidad que vivíamos antes de la pandemia y, en ese proceso, vamos pasando por fases…ahora finalizaremos la fase del Estado de Alarma, pero deberemos seguir haciendo uso de las mascarillas (que por cierto otros países ya utilizaban hace mucho tiempo…¿estaban en la “nueva normalidad”?...jajajaja…perdonarme que me ría pero es que hay gente que si no acuña nuevos términos les da algo) por un tiempo y deberemos, además, procurar mantener esa distancia que se va acortando (ya estamos en el metro y medio). Llegará un momento en que todo esto desaparecerá, bien porque hay un tratamiento efectivo contra el virus o bien porque se ha obtenido una vacuna viable. Otra cosa es que esta situación nos haya hecho incluir en nuestra vida ciertos comportamientos y ciertos hábitos: el tener que usar la mascarilla cuando nos acatarremos, el extremar la limpieza de manos de forma permanente, el llevar gel hidroalcohólico siempre a mano (os confieso que yo ya lo utilizaba desde hacía más de un año y cada vez que iba a un restaurante me lo aplicaba antes de comer…seguro que muchos de vosotros hacíais lo mismo también), el ser capaces de trabajar desde casa cuando estemos griposos…Pero de ahí a llamar a este estilo de vida la “nueva normalidad”…me parece ridículo. Yo, desde luego, me niego a usar el término: primero, por ridículo y, después, por confuso.

Bueno, vamos a lo que me trae hoy con vosotros. Sigo en esta línea de las últimas entradas en las que os he presentado trozos de mis proyectos. Hoy os traigo uno que, para mí, tiene un significado especial: es lo primero que escribí cuando me dio la locura (¡bendita locura!) de enfrentarme a un papel en blanco, cuadriculado, eso sí, con la necesidad de contar algo. Fue mi primera historia con un formato de adivinanza y sin un estilo definido. Es un relato con una altísima carga de sensibilidad en sus letras y una altísima carga de delicadeza en las figuras de sus ilustraciones. Mi compañera, Alejandra Giordano, Alita, como gusta que la llamen, ha conseguido aportar a nuestro proyecto ese halo espiritual y romántico que lo hace especial. Por ello, es un relato que no tiene edad y que llega a todo aquél que sea capaz de detectar, a través de sus sentidos, todo lo que nosotros hemos querido transmitir.





En estos enlaces podréis admirar todo lo que Alita hace. En su día, su arte, me enganchó y me hizo ofrecerle trabajar en equipo conmigo: https://www.facebook.com/profile.php?id=100018561073299

https://www.instagram.com/alita.ilustradora.(Todos los derechos reservados).

En este rincón os hablaba del nuevo proyecto que emprendía con esta genial ilustradora. Os recomiendo que vayáis a ella pues, no en vano, es la entrada más visitada del blog, con casi 1100 visitas:

http://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2018/07/seguro-que-sabes-quien-soy.html

Pues nada más. Espero que disfrutéis todo esto.

Un abrazo muy cariñoso y no dejéis de soñar y de ser felices.

José Ramón.



 



 “Jugaba contigo a lo que más te gustaba…

Compartía junto a ti tu desagrado por lo que no te gustaba…

Me gustaba, contigo, saber de ti…

Me gustaba, sin ti, verte a través de otros ojos…"

 




¿Sabes ya quién soy?

Bueno, te doy más pistas.

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jueves, 4 de junio de 2020

Entrevista en La Marquesa sobre los valores en mis cuentos




Queridos amigos, buenas tardes. Os quiero traer una entrevista que me ha hecho el magazine "La Marquesa" (https://www.lamarquesa.es/jose-ramon-de-cea-autor-del-libro-cosme-y-la-trucha-los-valores-deben-de-ser-nuestras-referencias-por-marta-vilar/) sobre los cuentos que los que seguís este blog conocéis de sobra. Concretamente les hablo de los valores en mis cuentos. Ya sabéis que no concibo la literatura infantil sin fantasía y, sobre todo, sin valores y trato de ser fiel a ello. De eso les hablé y quiero agradecer a su directora Marta Vilar la oportunidad que me dio al ofrecerme entrevistarme y tener la posibilidad de hablar de ello. Hoy es muy difícil encontrar a alguien que hable de valores en estos días. Por ello se lo agradezco de corazón.

Bueno, por hoy nada más, amigos. Espero vuestros comentarios sobre la entrevista. Un abrazo cariñoso a todos y, por favor, no dejéis de seguir soñando y de ser felices, sobre todo en estos días.

José Ramón


sábado, 30 de mayo de 2020

Mis cuentos a TROZOS. "CHANO", MI AMIGO



Hola, amigos, buenas tardes. Espero que todos os encontréis bien en este camino en el que ya, casi toda España, estaremos en un día en Fase 2 de este período que nos tiene que llevar hacia nuestra vida normal que tanto echamos de menos.

Siguiendo en este camino de presentaros trozos de mis proyectos, hoy os traigo uno muy, muy, especial. Es un relato cargado de anhelos, de riqueza interior, de superación personal; es una historia con vocación de ayuda en nuestra vida personal, de ayuda a la formación de nuestros pequeños en cuanto a lo importante que es la superación personal ante las dificultades que la vida nos va presentando: algunas simples y, a veces, ridículas, aunque las magnifiquemos; y otras realmente duras y que nos va a exigir esfuerzo. Es bueno, creo yo, que los pequeños, a su nivel, los vayamos entrenando a superar esas dificultades. “Chano”, mi amigo, pretende, entre muchas otras cosas, eso.

Es una historia que está buscando editorial y que esperamos la encuentre pronto pues creo que merece la pena. En ella encontraréis una moraleja final: “no siempre lo de los demás es mejor que lo nuestro”. La mayoría de las veces malgastamos la mitad de nuestras vidas anhelando lo que tienen otros sin valorar lo nuestro y lo que llena nuestro mundo. En su momento quise ambientarla en un conocido pueblo del sur de España pues, la ilustradora que en aquel momento estaba trabajando conmigo, lo conocía muy bien y eso haría que su arte tuviese un cierto realismo que haría el cuento ilustrado mucho más atractivo. Al final, por causas particulares de ella que no vienen al caso, por respeto a su privacidad, tuvimos que cancelar el acuerdo verbal que teníamos. La historia la seguí manteniendo en ese escenario pero ya sin mencionarlo. Entonces fue cuando tuve la inmensa suerte de toparme con su actual ilustrador, Javier Monsalvett Gandía (todos los derechos reservados), http://monsalvett.blogspot.com.es/. Ello ha hecho que, Chano”, mi amigo, sea uno de mis más bellos proyectos gracias, en gran parte, a la manera tan maravillosa que tiene, Javier, de ilustrar.

Espero que os guste el trozo que os traigo de él:



En su pueblo también hay una zona donde el terreno se corta y cae amenazador sobre unas bonitas calas. Allí es dónde Chano mira con su alma, disfrutando del último calor del Sol antes de enrojecer ante las cientos de miradas que le suelen contemplar: con toda su grandeza, al Sol, no le falta un “algo” de timidez.

 Buenas  tardes a todos y recibid un cariñoso abrazo con el deseo de que no dejéis nunca de soñar y de ser felices.

José Ramón.


martes, 12 de mayo de 2020

Book trailer de COSME Y LA TRUCHA






Buenas tardes, queridos amigos. Ya tenemos el book trailer de nuestro cuento ilustrado "Cosme y la trucha". Ya conocéis que es una historia cargada de valores. Está editado por Editorial Sar Alejandría e ilustrado con gran sensibilidad por mi compañera en este proyecto, Rosa Ureña Plaza. En este enlace os contaba lo que representa todo lo que se descubre en sus páginas: https://jrdecea-cuentamelos.blogspot.com/2019/12/por-que-es-importante-cosme-y-la-trucha.html. Os recomiendo que lo releáis ahora que tenéis estas imágenes. Merece la pena. Espero que lo disfrutéis tanto como lo hemos hecho nosotros dos en su diseño.
Un abrazo grande para todos vosotros. ¡No dejéis de soñar y de ser felices!

domingo, 10 de mayo de 2020

Mis cuentos a TROZOS. CLARA Y JONÁS






Hola, amigos, buenas tardes. Espero que sigáis bien desde la última vez que os saludé y, vuestras familias, también se encuentren bien. Necesitamos todos prestar atención a cuidarnos mucho y a todo nuestro entorno de seres queridos. Entre todos volveremos a nuestra normalidad. No me gusta nada este término acuñado como “nueva normalidad”…me parece una manera de ridícula de confundir…debemos llegar a la normalidad de siempre, la nuestra, con una serie de hábitos nuevas que debemos implementar en nuestra vida y seguirlos durante un tiempo más o menos largo…pero ya. Volveremos a nuestra manera de vivir y a nuestras costumbres que nos distinguen como españoles del resto del mundo. Estamos en una sociedad, que a mí, a veces, me da un poco de vergüenza ajena, porque le gusta crear nuevos términos y llamar a las cosas como nunca se han llamado…pareciendo que las están descubriendo.
Bueno, que no me gusta hablar de este tipo de cosas que retuercen las realidades a las que nos enfrentamos en el día a día, tratando de reescribir nuestras costumbres y nuestra manera identitaria de vivir.
Me gusta más hablar de lo que siempre os quiero compartir en nuestro blog. Hoy os traigo un nuevo "trozo" de mis proyectos. Se trata de “Clara y Jonás”. Este cuento, si bien no ha cambiado de ilustradora, sí lo ha hecho en otros aspectos: Fue elegido por una editorial que, al final, no encontró el momento de publicarlo. En la actualidad está con el visto bueno de otra pero, con esta crisis amenazando todo lo económico, os confieso que no sé su estado actual de compromiso. Estuvo el proyecto unos años parado; todo terminado y en búsqueda de editorial. En este tiempo su ilustradora evolucionó en su arte a mejor y cuando se nos presentó la primera editorial decidió que no se identificaba con el estilo que inicialmente había empleado: ella había evolucionado y, por eso, “Clara y Jonás” cambió su look. Su nombre también evolucionó: del inicial “Lágrimas por una amistad” al actual con el nombre de los dos protagonistas.
Es una historia cargada de sensibilidad (ya sabéis que me gusta escribir rozando los pelos erizados de nuestros brazos) que nos relata una amistad plena y real, aunque a veces nos dé la impresión de que va un poco más allá, en cuanto a los sentimientos que cada uno de los protagonistas siente por el otro.
Está ilustrada, en ese campo de la sensibilidad absoluta, por mi compañera en este trabajo, Alejandra Morenilla (https://www.behance.net/amorenilla/appreciated https://www.instagram.com/morisukis/?hl=es, todos los derechos reservados)


Espero que os guste el trozo que os traigo de él:

No parece que una charca solitaria sea el lugar más adecuado para localizar la historia que voy a contar, pero lo cierto es que ocurrió así.
Ambos lo pasaban muy bien en la charca de color verde oscuro ―como todas las charcas que se precien―que, a diferencia de otras, tenía unos preciosos nenúfares flotando en su superficie. Entre ellos se podían apreciar diversas plantas con bonitas flores de colores que sobre ellas se mantenían a flote. Una de aquellas, con una preciosa flor blanca, era la preferida de Clara. A su costado solía tumbarse a descansar tras largas horas de saltos y nados jugando con Jonás, mientras éste le contaba sus secretos y sus proyectos en los que siempre incluía a su amiga Clara.
En un lugar, relativamente alejado de la ciudad; y digo relativamente, porque con cierta frecuencia acudían algunos niños a jugar con pelotas y a lanzar piedras al agua para ver quién, haciéndolas rebotar sobre la superficie, llegaba más lejos; es donde tuvo lugar esta historia en la que se vieron envueltos Jonás y Clara.
Jonás era un sapo verde –como todos los sapos–; no muy agraciado, pues era un poco cheposo y barrigón –sí, como todos los sapos–, aunque sus ojos saltones y su cara bonachona indicaban que era un sapo de buen corazón.
Por su parte, Clara, se podría decir que era una rana muy atractiva, a los ojos de un sapo. Lo que más la caracterizaba era su alegría y vitalidad. Ciertamente era una rana muy juguetona y divertida................

Buenas  tardes a todos y recibid un cariñoso abrazo con el deseo de que no dejéis nunca de soñar y de ser felices.
José Ramón.